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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 7, n. 2, (ago. 2019), p.42 - 57
Geopolítica de las tecnologías estratégicas
y no estratégicas
Geopolítica das tecnologias estratégicas e não
estratégicas
Daniel Blinder
1
DOI: 10.5752/P.2317-773X.2019v7.n2.p42
Recibido el 23 de octubre de 2017
Aprobado el 29 de septiembre de 2018
R
Este artículo se propone estudiar la locación geográca de la fabricación de las
principales compañías tecnológicas A partir de estudios de casos se puede inferir
que la producción de las tecnologías estratégicas en la era de la globalización go-
zan de protección, incentivos, y producción en el país en el cual están radicadas,
y por el contrario, aquellas que no son estratégicas se trasladan a otro país con
el objeto de optimizar la producción y las ganancias. Los casos a analizar serán
las 5 principales compañías de alta tecnología para uso comercial-civil, y para
uso de seguridad nacional-militar. La metodología constirá en relevar y analizar
la información de las empresas, localizar sus principales plantas de producción,
y realizar un análisis descriptivo y explicativo. Los hallazgos del presente trabajo
son que las cinco empresas que no consideramos estratégicas producen en serie
en China por cuestiones de mercado, y aquellas tecnologías estratégicas tienen
sus plantas de fabricación en territorio estadounidense por cuestiones de seguri-
dad nacional y frontera tecnológica.
Palabras Clave: Geopolítica; Tecnología; Producción; China; Estados Unidos
R
Este artigo propõe estudar a localização geográca da fabricação das principais
empresas tecnológicas. De estudos de caso, pode-se inferir que a produção das
tecnologias estratégicas na era da globalização goza de proteção, incentivos
e produção no país em pelo contrário, aqueles que não são estratégicos são
transferidos para outro país, de modo a otimizar a produção e os lucros. Os
casos a serem analisados serão as 5 maiores empresas de alta tecnologia para
uso comercial-civil e para uso de segurança nacional-militar. A metodologia
será retransmitir e analisar a informação das empresas, localizar suas principais
plantas de produção erealizar uma análise descritiva e explicativa. Os resultados
do presente trabalho são que às cinco empresas que não consideramos produtos
estratégicos em série na China para questões de mercado e essas tecnologias
estratégicas têm suas fábricas nos Estados Unidos para a segurança nacional e
fronteira tecnológica.
Palavras Chave: Geopolítica; Tecnologia; Produção; China; Estados Unidos
1. Licenciado en Ciencia Política y Doc-
tor en Ciencias Sociales, Universidad
de Buenos Aires. Licenciado en Ciencia
Política y Doctor por la Facultad de Cien-
cias Sociales, Universidad de Buenos
Aires (UBA). Investigador del Centro de
Estudios de Historia de la Ciencia y la
Técnica José Babini, Universidad Nacio-
nal de San Martín (UNSAM), Provincia
de Buenos Aires, Argentina. Profesor
de Geopolítica (UBA) y de Tecnología y
Relaciones Internacionales (UNSAM).
Email: dblinder@unsam.edu.ar ORCID:
0000-0002-9318-7040
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Daniel Blinder Geopolíca de las tecnologías estratégicas y no estratégicas
Introducción
Las armaciones de la losofía hertica cuyo principal postula-
do es que tanto es arriba como abajo en el plano físico, y también en el
espiritual, parece aplicar para grandes abstracciones y para entender la
composición del universo. El macrocosmos y el microcosmos, son par-
te de un mismo proceso. Así, la división Tierra-Cielo como arriba-abajo
también parece relativa si tomamos en cuenta el lugar que ocupamos en
el universo. Sin embargo, esta armacn no aplica para cuestiones de po-
lítica tecnológica. Un sistema tecnogico como las telecomunicaciones
necesita satélites, lanzadores, antenas, cables, pero también teléfonos ce-
lulares o computadoras para concretar la comunicacn. No parece igual
de estratégico desde una perspectiva geopolítica, es decir, con un enfoque
de anclaje territorial y de relaciones de poder, fabricar lo que está arriba
o lo que está abajo. Ambos son mercados de producción y consumo codi-
ciados, pero unos son estratégicos y otros no lo son. Lo mismo sucede con
las tecnologías militares más simples, como las armas de fuego que son
producidas en varios países, pero cuando se trata de tecnologías militares
complejas como la aeroespacial, estas parecen hacerse localmente.
El presente trabajo tiene por objetivo estudiar la locación de la pro-
ducción de las principales compañías de tecnologías aeroespaciales y sateli-
tales por un lado, y de las principales compañías de computadoras, Internet
y comunicaciones, o relacionadas, por el otro. ¿Por qué elegimos empresas
fabricantes de estas últimas y aeroespaciales? Porque ambas son tecnolo-
gías de punta para las comunicaciones, ambas están interconectadas en el
proceso de la telecomunicaciones, unas se utilizan en mano del usuario,
la otra conectando y transmitiendo desde su órbita, una es no estratégica
porque es de consumo masivo, la otra si lo es porque requiere ciertos sabe-
res y capacidades, son de uso dual, sensibles, y de propósito general.
En ese sentido se buscará determinar si efectivamente, a partir del
estudio de estos casos se puede inferir que la producción de las tecnolo-
gías estratégicas en la era de la globalización gozan de protección, incen-
tivos, y producción en el país en el cual están radicadas sus casas matrices,
y en cambio, aquellas que no son estratégicas se trasladan a otro país con
el objeto de optimizar la producción abaratando costos. Los controles de
exportación son un instrumento utilizado por los aquellos Estados que
buscan desarrollarse y controlar que su tecnología no sea compartible.
Los Estados Unidos, país de cuyas empresas haremos el presente alisis,
han hecho uso de esta herramienta en varias ocasiones, a pesar de la liber-
tad de empresa y de investigación académica (CUPITT, 2000). Hay nor-
mativa muy especíca al respecto, por ejemplo la Directiva de Seguridad
Nacional sobre la Política de Transferencia Cientíca, Técnica o de Inge-
niería (National Security Decision Directive 189 – National Policy on Transfer
of Scientic, Technical and Engineering Information) o las Normas I.T.A.R.
(International Trac in Arms Regulations, que regulan las exportaciones de
componentes y tecnologías sensibles). Así por ejemplo se establece que
“esta directiva establece una política nacional para el control del ujo de la infor-
mación sobre investigación fundamental de ciencia, tecnología e ingeniería, pro-
ducida por agencias de nanciamiento federal en universidades y laboratorios. Se
dene como investigación fundamental a […] la investigación básica y aplicada
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en ciencia e ingeniería, los resultados que son ordinariamente publicados y
compartidos con la comunidad cientíca, la investigación privada y el desarrollo
industrial, el diseño, la producción, y la utilización del producto, por cuestiones
de propiedad o razones de seguridad nacional” (NSDD 189).
Metodológicamente se relevará y analizará la información, se ana-
lizará la política y el mercado de la compañía trabajada, para luego loca-
lizar su principal o principales plantas de producción, mediante la selec-
ción de un recorte de aquellas compañías que se encuentran posicionadas
como principales en el ranking de Forbes. Se descartará toda la lista de
empresas por resultar una limitacn para el estudio en universo comple-
to, y se tomarán las primeras cinco por corroborar ellas el planteo inicial.
Si efectivamente las 5 estratégicas y las 5 no estratégicas cumplen
con las características planteadas, y sólo las que son estratégicas producen
en el territorio del país de origen, esto simplemente corrobora el hecho
de que éstas por cuestiones de seguridad y soberanía fabrican en dichas
locaciones. En cambio, en relación a las no estratégicas es más complejo,
y se han tomado a modo de cláusula metodológica -dada la multiplicidad
de compañías- sólo las que producen mediante el outsourcing o subcon-
tratación con la gran fabricante taiwanesa Foxconn. El criterio especí-
co son las principales empresas que Forbes denomina en la categoría
comunicaciones, Internet o computadoras que fabrican alguna línea de
sus productos de marca con Foxconn, lo que nos permite centralizar la
mirada en esa compañía que nació en Taiwán, dado que hablamos de
unos productos que son masivos, múltiples en sus tipos y modelos, y hay
gran cantidad de marcas y países que también lo producen.
Las estratégicas son menos en cantidad, y también tienen líneas de
producción civil, pero descartamos esa línea comercial aquí por ser no
estratégicas. Por otro lado, hemos optado por la cláusula metodogica de
tomar las cinco estratégicas enmarcadas en empresas que se encuentran
en el ranking mencionado, que producen tecnología satelital y aeroespa-
cial con nes militares. No hacemos distinción de productos, con el mero
objetivo de mirar dónde y no cómo, a partir del por qué.
Se podrá argüir que no representan todo el universo, pero las cien-
cias sociales, como otras disciplinas, a partir de la selección de una unidad
de análisis representativa, tratan de explicar un fenómeno. En todo caso
el alcance explicativo del presente artículo es limitado, y será objeto de
próximos escritos ampliar esta informacn en los casos analizados. En
China, decenas de empresas importantes como AT & T, Abbot Labora-
tories, Adidas, Avon, Black & Decker, Coca-Cola, Compaq, Dell, DHL,
General Electric, General Motors, Nestlé, RCA, y UPS, entre muchas
otras. Estas y otras podrían producir en territorio chino o en otro que
le otorgue ventajas comparativas. Sin embargo, excede al propósito del
presente trabajo.
Este trabajo analizará la geopolítica de las industrias estratégicas
a partir del alisis de los casos de las 5 principales compañías
2
de alta
tecnología de acuerdo al ranking que realiza Forbes a partir de ventas,
valores de mercado, activos, y ganancias en el año 2017, subdividas en
aquello que Forbes clasica como industrias de Defensa y Aeroespacia-
les por una parte -que consideramos estratégicas-, y por otra aquellas
que son vinculadas a las de tecnología en los rubros comunicaciones,
2. Boeing (puesto 73), Lockheed Martin
(puesto 152), General Dynamics (puesto
230), Raytheon (puesto 285), Northrop
Gruman (puesto 297). Apple (puesto 9),
Microsoft (19), Alphabet (puesto 24),
IBM (puesto 43), y Amazon (puesto 83).
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Daniel Blinder Geopolíca de las tecnologías estratégicas y no estratégicas
internet, computadoras. Así las empresas estratégicas serán la Boeing,
Lockheed Martin, General Dynamics, Raytheon, Northrop Gruman, y
las no estratégicas a trabajar serán Apple, Microsoft, Alphabet, IBM, y
Amazon (FORBES, 2017). Las cinco empresas que no consideramos es-
tratégicas producen en serie en China. Se verán las relaciones de poder
en clave geogca: las estratégicas tienen sus plantas de fabricación en
territorio estadounidense.
Tecnologías estratégicas
¿Qué se quiere decir en este artículo con el término tecnología es-
tratégica? Siguiendo a Lawrence Gershwin y Frank Gac (2014, p. 3), “la-
tencia estratégica reere al inherente potencial de una tecnología de crear
cambios militares o económicos en el balance de poder. Este potencial
podría permanecer inexplotado e incluso no reconocido, y por lo tanto,
latente, hasta que la combinación de factores juntos produzcan poderosas
capacidades”. En efecto, toda tecnología es usada o puede ser usada para
ejercer poder económico o militar. Por lo tanto, denimos que son tec-
nologías estratégicas aquellas que son de uso dual (LEHMAN, 2014) pero
que además tienen un intnseco valor estratégico por ser económicamen-
te rentables, tecnologías vinculadas a sectores estratégicos de la industria.
El crecimiento y dinamismo creado por estas tecnologías es de na-
turaleza distinta del motivado por innovaciones incrementales. La má-
quina a vapor, el motor a combustión, la electricidad, la energía nuclear,
las computadoras o la propia tecnología espacial y de telecomunicaciones
se enmarcan dentro de esta categoría. Una tecnología así produce en tér-
minos de Schumpeter “vendavales de destrucción creativa” e impulsan
a los sectores industriales que lideran la economía global, y puede tener
un período de desaceleración prolongada en el cual se produce un perío-
do de reorganización, rediseño de instituciones y aprendizaje que exigen
las complejas transformaciones necesarias para la asimilación de la nueva
tecnología por parte de las estructuras productivas de las economías de
los países centrales, que son las que lideran e impulsan estos procesos,
para luego tener un período de rápido y explosivo crecimiento (HURTA-
DO, et al., 2017; RUTTAN, 2006).
De acuerdo a Chase-Dunn y Reifer (2002) las nuevas industrias,
son importantes como plataforma para el ascenso hegemónico porque
producen enormes benecios indirectos para las economías nacionales en
las cuales emergen () y porque generan ‘rentas tecnológicas’”. El origen
de los enormes benecios que se obtienen debe buscarse en las políticas
tecnológicas e industriales que diseñan los países centrales con el objetivo
de construir posiciones dominantes a través del desarrollo y control de las
tecnologías y por lo tanto conducen, prolongan y orientan los ciclos hege-
mónicos de las potencias, y las tecnologías que son consideradas de punta
que están en la base de estas nuevas industrias. ¿Qué dene a un sector
industrial como estratégico? La respuesta es que “[...] debe envolver gran-
des externalidades positivas, grandes economías de escala basadas en el
aprender haciendo, e importantes vínculos tanto hacia arriba como hacia
abajo” (MICHALSKI, 1991, p. 9). En consecuencia, son dimicas, tienen
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rápido crecimiento y se aplican a distintas ramas de la producción con
múltiples propósitos productivos, para uso bélico o comercial. Sin embar-
go, los sectores estratégicos que nos importan reeren a las Tecnologías
de propósito general, puesto que si bien para determinado Estado semi-
periférico
3
puede resultar estratégico el sector primario, este no resulta
conictivo ni compite con las economías centrales
4
. Las Tecnologías de
Propósito General tienen una aplicabilidad general, siendo útil o para uso
de otras tecnologías y procesos productivos, presentan un gran dinamis-
mo, y allí donde se aplican tienen la capacidad de potenciar innovaciones
en distintos sectores de la econoa.
Geopolítica y economía
Vivimos en una etapa de transición
5
a partir de la crisis de econó-
mica global de 2008, en la cual se materializan nuevos polos de poder
económicos. La gobernanza global también está en estado de dicultad
encontrándose la etapa actual de la globalización sin multipolaridad, y
con un modelo de transnacionalización productiva que va agotándose
en sus límites sociales, políticos y ecológicos. Las potencias emergentes
adquieren estatus de potencia económica, aunque bajo la multipolaridad
hegemónica de posguerra, liderada por Estados Unidos, pero con proble-
mas de representatividad y legitimidad de los países emergentes (SANA-
HUJA, 2017).
Pero el cambio profundo y estructural radica en que está en proce-
so una nueva revolución industrial signada por el agotamiento de la glo-
balización como ciclo económico: valorización y volatilidad nanciera,
debilidad de inversión y comercio. “Se estaría cerrando un ciclo produc-
tivo posfordista [] ante cambios tecnológicos que alientan dinámicas de
re-localización productiva, automatización e integración de las cadenas
de valor a través de las plataformas digitales [...]” (SANAHUJA, 2017, p.
45). Estos cambios producen transformaciones sobre el empleo, el bien-
estar social, los acuerdos distributivos, y la política debido a los efectos
sobre la ciudadanía y sus demandas que no pueden ser respondidas por el
Estado Nación.
China es la potencia industrial emergente más importante después
de Estados Unidos. En el año 2015, los planicadores de política chinos
promovieron el desarrollo de industrias avanzadas en ese país. Si bien
China se encuentra entre los países manufactureros más importantes
globalmente, lejos de hacer políticas públicas de libre mercado, los plani-
cadores buscan desarrollar industrias estratégicas que son aquellas con
las que cuentan los países avanzados. Los chinos producen en porcentaje
sobre el total mundial, “el 28% de los autoviles, el 41% de los barcos,
80% de las computadoras, el 90% de los teléfonos celulares, el 60% de los
televisores, el 50% de las heladeras, el 80% de los aires acondicionados,
24% de la energía, y el 50% del hierro” (EUROPEAN CHAMBER, 2017,
p.2). A partir de la crisis nanciera global de 2008, “el país emergió como
el mayor motor económico mundial” (LÜTHJE, 2014, p. 3).
La estrategia china se basa en una economía que se denomina de
conocimiento. Sin embargo, esta economía que implica alto valor agre-
3. Someramente, un país central es
aquel que tiene desarrollo económico
y social, y por lo tanto mayor poder
político. Sus industrias y tecnologías
son avanzadas, y está a la vanguardia
de la investigación, desarrollo, inno-
vación e inversión. Por el contrario, un
país periférico tiene las características
opuestas a los centrales. En cambio,
la semiperiferia es periferia pero con
ciertos niveles de desarrollo industrial
y tecnológico (WALLERSTEIN, 2005;
BLINDER, 2017).
4. En efecto, el sector agroindustrial,
minero o petrolero puede ser un asunto
de disputa comercial entre un país avan-
zado y uno que no lo es, en tanto que
países avanzados cuentan con un sector
agrario importante como es el caso de
Estados Unidos o algunos países eu-
ropeos. Sin embargo, el conflicto llega
cuando se trata de un sector estratégico
que implica tecnología cuyo desarrollo
detentan los países centrales, y solo un
puñado de estos.
5.“En cuanto a las capacidades materia-
les, si el ciclo de expansión económica
de posguerra se basó en el fuerte
aumento de la producción impulsado
por el fordismo, el ciclo expansivo
de la globalización se explica por la
aparición, desde finales de los años
setenta, de un nuevo modelo posfordista
transnacional basado en la segmenta-
ción, externalización y deslocalización
del proceso productivo. Ese modelo
comporta nuevas formas de integración
horizontal de la producción en cadenas
globales de suministro (global supply
chains) protagonizadas por empresas
multinacionales, que se tradujo en un
crecimiento muy intenso del comercio
intra-firma. Ello ha supuesto un amplio
desplazamiento de la manufactura y de
servicios a países con menores costes de
mano de obra, inicialmente en actividad
de baja calificación, y después en otras
más calificadas. Con ello, desde los años
ochenta se produjo un notable aumento
de la inversión extranjera directa (IED) de
empresas multinacionales. Aunque los
países avanzados han retenido las acti-
vidades productivas más intensivas en
conocimiento, se ha producido un rápido
proceso de difusión de tecnología hacia
los países emergentes. A ello contribuyó
la caída de costes del transporte y las
comunicaciones –trasporte multimodal y
containers, “Toyotismo” u organización
just-in-time de la logística, telefonía
celular e Internet– y desde los noventa,
cambios tecnológicos que permiten la
integración digital global de las cadenas
de valor” (SANAHUJA, 2017, p. 48).
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Daniel Blinder Geopolíca de las tecnologías estratégicas y no estratégicas
gado no quiere decir que emplee más conocimiento que en tiempos pre-
téritos, sino que el conocimiento se ha convertido en un commodity, un
bien económico. Ya hacia “nes del Siglo XIX el mundo de los negocios
comenzó a reconocer la importancia del conocimiento tecnológico como
activo estratégico” (CORIAT; WEINSTEIN, 2011, p. 273). La cuestión cen-
tral deviene, entonces, en quién es el dueño de este conocimiento: para
ello se fue modicando la legislación que reglamentaba la apropiación
por parte de los dueños de las compañías. Pero el cambio del neolibera-
lismo en la década de 1980 y la transición hacia un modelo fordista de
producción llevó a nuevas regulaciones como la Bayh–Dole Act en los Es-
tados Unidos, que permitía el patentamiento con fondos aportados por el
gobierno federal, lo que antes no era posible, siendo obligatorio que todo
desarrollo nanciado gubernamentalmente debía ser aplicado en el Esta-
do (CORIAT; WEINSTEIN, 2011). Las consecuencias materiales de esta
regulación permitieron a universidades, laboratorios o rmas desarrollar
comercialmente una tecnología nanciada por el Estado, “un boom es-
pectacular de spin-os” (CORIAT y WEINSTEIN, 2011, p. 282).
Estos procesos reducen la importancia de las empresas multinacio-
nales y las economías de escala: en los países emergentes en donde se
radicaban las multinacionales en la era de la globalización, las ventajas
competitivas dejan de serlo puesto que aumentan los salarios orientan-
do las economías hacia el mercado interno. La lógica actual de esta fase
posglobalización alienta a situar la producción más cerca de los consumi-
dores, ya sea en los países avanzados, como en los emergentes en donde
existe una creciente clase media, relocalizando la producción (SANAHU-
JA, 2017). Esto quiere decir multinacionales de los países centrales produ-
ciendo en el mercado de países semiperiféricos, pero también vendiendo
para ellos; también quiere decir empresas de estos últimos países produ-
ciendo en y para mercados de países centrales.
La evidencia empírica muestra que la implementación de cambios
en el mundo productivo a partir de la robótica y la impresión 3D está
generando modicaciones permanentes y spillovers por lo que estamos
en una nueva implementación de Tecnologías Estratégicas y de Propósito
General. En efecto, este proceso no solo ha disminuido la cantidad de
empleos industriales sino que también se ha trasladado a países semipe-
riféricos mediante el proceso de outsourcing, en los cuales no solo mejora
la calidad de los puestos de trabajo con mayor valor agregado, sino que
también hace peligrar los puestos de trabajo que no emplean esta tecno-
logía. Algunas compañías como la Hon Hai Precision Industry o Foxconn,
que fabrica para las principales marcas de las industrias high-tech de los
Estados Unidos invierten activamente en robots y 3D (BOGUE, 2014).
La manzana, y sus ramas chinas
De las empresas no estratégicas a estudiar, la primera en el ranking
es Apple. La importancia del éxito comercial de esta empresa se debe a va-
rios factores, entre ellos la gran escala de producción de sus fábricas y las
cadenas de suministro de las cuales las más importantes se encuentran en
China y varios países de Asia (CHAN, et al., 2013). Pero Microsoft, Google
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(hoy parte de Alphabet), IBM y Amazon son clientes que producen al-
gunas de sus manufacturas tecnológicas con Foxconn en China (CHAN,
et al., 2013; THE GUARDIAN, 2012; INTERNATIONAL BUSINESS TI-
MES, 2012; IBM, 2009; COMPUTER WORLD, 2010). ¿Por qué producen
en China? Porque tiene formidables ventajas de producción para manu-
facturas de bajo costo y de alto valor, que demanda el mercado mundial,
y crecientemente, el mercado interno chino (THE ECONOMIST, 2015).
China es un mercado creciente para la subcontratación/externalización
de la producción mundial (FORBES, 2014).
Foxconn tiene distribuida su producción en distintas partes del
territorio chino, en donde produce todo tipo de artefactos tecnológicos
para empresas estadounidenses: según Google Earth, esta empresa tiene
distintas plantas de producción, dos establecimientos en Chongqing, tres
en Kunshan, dos en Shenzhen, uno en Huaian, y uno Yantai.
La producción de estas empresas tecnológicas en China no solo
se debe a circunstancias de índole costo/benecio, sino a que son apa-
ratos tecnológicos de consumo masivo: se producen y consumen en to-
das partes del mundo allí donde exista un mercado para esos productos.
Verdaderamente no importa si más o menos teléfonos inteligentes son
vendidos a ociales de inteligencia o militares de China o cualquier país
con alguna rivalidad geoestratégica con los Estados Unidos. Un ocial
militar de cualquier país con cierto poder de fuego, así como cualquier
ciudadano puede tener una computadora de marca estadounidense y fa-
bricada en China. En principio eso no afecta seguridad nacional alguna.
Sí afecta -naturalmente- la performance económica de la empresa y su
rentabilidad. Pero Apple, Microsoft, Google Alphabet, IBM o Amazon
pueden ser producidos y consumidos en cualquier lugar. Boeing, Loc-
kheed Martin, General Dynamics, Raytheon, Northrop Gruman, no.
Son tecnologías estratégicas.
Cuando hablamos de tecnologías comercialmente exitosas y de uso
civil, también estas tuvieron un origen en la producción relacionada a la
política y producción de Defensa, y un fuerte nanciamiento del Estado
central. El Estado generó las condiciones para que existiera innovación y
desarrollo invirtiendo desde las arcas gubernamentales activamente par-
te del presupuesto para desarrollar sectores estratégicos. Se generaron
así condiciones para el desarrollo, puesto que los capitales privados son
siempre aversos al riesgo. La investigación básica la nancia el sector pú-
blico. Cuando llega el momento de comercializar, interviene la inversión
privada como fue el caso de Internet, los semiconductores o la industria
aeroespacial (MAZZUCATO, 2013), que son, en efecto, todos los casos
que tratamos en el presente trabajo.
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Daniel Blinder Geopolíca de las tecnologías estratégicas y no estratégicas
Imagen 1 – Instalaciones de Foxconn en China.
Fuente: Google Earth con edición propia (GOOGLE EARTH, 2017).
Solo hecho en América
Las tecnologías estratégicas no se producen en China, sino en Es-
tados Unidos. Son parte de aquello que se denominó el Complejo Mi-
litar-Industrial del cual formaban parte no solo el Estado federal, sino
empresarios, y otros actores de poder. Aquí juega fuerte la geopolítica,
puesto que están ancladas dentro del marco territorial soberano. Eso no
quiere decir que estas compañías hagan su juego solo localmente dentro
del marco de la escala nacional. Estas empresas colocan sus productos en
países aliados militarmente, como el Reino Unido, Israel, Arabia Saudita
y otros (SIPRI FACT SHEET, 2017).
Estamos aquí hablando de corporaciones de gran tamaño y gran-
des ganancias con inuencia económica y política en Estados Unidos y
otros países. Sin embargo, las diez compañías vinculadas al consumo
masivo de tecnología o del sector Defensa, todas colocan dividendos en
guaridas scales (CITIZENS TAX JUSTICE, 2016), fugando dinero que
se evitan tributar en su país de origen: en ese sentido, estamos discutien-
do empresas que no solo inuencian a la política militar e internacional,
sino que también se comportan como cualquier actor económico que
busca maximizar su lucro independientemente de la seguridad nancie-
ra del Estado o de los ciudadanos que con sus aportes impositivos, nan-
cian la maquinaria bélico-industrial que estos aportan para la consecu-
ción de una hegemonía global. Son actores globales, pero las tecnologías
estratégicas tienen anclaje productivo local/nacional, mientras que las
demás global.
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Los militares de alto nivel en lugares de decisión del Pentágono en
Estados Unidos han tenido una gran autonomía de decisión y grandes
recursos que han dirigido la política de producción bélica en ese país, im-
primiendo su huella en las decisiones de alta política dado que el tipo de
industria que se desarrolló se constituyó en los medios para un objetivo
de política exterior y de seguridad, pero -paradójicamente- muy inuen-
ciada por los propios burócratas de armas. Mientras la potencia vencedo-
ra de la Segunda Guerra Mundial tuvo por un breve tiempo el monopolio
de las armas nucleares, el gasto bajó abruptamente, sobre todo tras el n
de la contienda en 1945. Pero una vez que la Unión Soviética consigu
la bomba atómica en 1949, esta tendencia se revirt, y muchos dineros
fueron desde las arcas del Estado a Defensa para el incipiente Complejo
Militar-Industrial (HOOKS, 1990).
Las empresas estadounidenses analizadas tienen distribuida su pro-
ducción solo en este país, y en distintas partes del territorio, en donde
producen todo tipo de artefactos tecnológicos estratégicos: según Google
Earth, estas empresa tiene distintas plantas de producción a lo largo de
esta geografía.
Lockheed Martin tiene facilidades en Bethesda (Maryland), Chel-
msford (Massachusetts), Palo Alto (California), Grand Prairie (Texas), Ri-
chardson (Texas), North Charleston (North Carolina), Edison (New Jer-
sey), Huntsville (Alabama), Colorado Springs (Colorado), Lakeland (Flori-
da). Boeing las tiene en Mesa (Arizona), Arlington (Virginia), Oklahoma
City (Oklahoma), Chicago (Illinois), North Charleston (South Carolina),
Richardson (Texas), Ridley Park (Pennsylvania), Kent (Washington),
Seal Beach (California), Colorado Springs (Colorado). Raytheon tiene sus
instalaciones en Forest (Misisipi), Fort Wayne (Indiana), Raleigh (North
Carolina), Albuquerque (New Mexico), Lawton (Oklahoma), Goleta (Ca-
lifornia), Colorado Springs (Colorado), Fort Worth (Texas), El Segundo
(California), Herndon (Virginia). Northrop Gruman las tiene en St Au-
gustine (Florida), Atlanta (Georgia), Woodland Hills (California), Irving
(Texas), Raleigh (North Carolina), Huntsville (Alabama), Redondo Beach
(California), Boulder (Colorado), Baltimore (Maryland), Charlotte (North
Carolina). Por último, General Dynamics tiene sus facilidades en Roche-
lle Park (New Jersey), Riverview (Florida), Hattiesburg (Mississippi), San
Diego (California), Sterling Heights (Michigan), Fayetteville (North Ca-
rolina), Panama City (Florida), Fairfax (Virginia), Saco (Maine), y Corbin
(Kentucky).
Estamos en una era de outsourcing, oshoring, alianzas, asociacio-
nes, redes, y clusters desde que se abandonó la idea de internalizar las
funciones tanto hacia arriba como hacia abajo de la cadena de suministro
por efecto de la globalización (IAMMARINO; MC CANN, 2013). Pero
también de reshoring en la cual las empresas están relocalizando en zonas
más próximas la producción debido a distintas razones, especialmente
por los costos del transporte, de la mano de obra que ya no es tan barata
en otras partes del globo y además por la calicación de la misma, y la
proximidad de los mercados (SANAHUJA 2017; FRATOCCHI et al., 2016;
FRATOCCHI et al., 2014; TATE, 2014). De esta forma hay razones para
creer que los países con capacidad de producción doméstica de tecnología
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Daniel Blinder Geopolíca de las tecnologías estratégicas y no estratégicas
avanzada, tendrá mayores capacidades para reabsorber aquellos procesos
industriales que vuelven a relocalizarse en su país, mientras que por el
contrario, aquellos países que tuvieron durante los años de la globaliza-
ción un fuerte crecimiento de industrias por el oshoring de los países cen-
trales, y que han comenzado a desarrollar sus propias marcas y diseños
-no meramente copiar- tendrán más chances de desarrollar un fuerte en-
tramado de lo que en este trabajo hemos llamado industrias estratégicas.
Todo esto dependerá de la geopolítica.
Imagen 2 – Instalaciones de empresas estratégicas en EEUU.
Fuente: Google Earth (GOOGLE EARTH, 2017).
Geopolítica de la tecnología
Parte de la evidencia encontrada es que las empresas que producen
tecnologías estratégicas producen dentro de las fronteras nacionales de
bandera mientras que las que no lo hacen dentro o fuera, pero su elección
se debe a decisiones que obedecen a otro tipo de racionalidad instrumen-
tal, vinculada a la eciencia, no a la seguridad o al poder nacional como
en el primer caso. Esto responde a una espacialidad del poder, en este
caso, el productivo. El poder político está asociado muy fuertemente al
Estado moderno, y este tomado como un actor unitario, “como unidades
de soberanía territorial [], buscando mayor poder fuera de sus fronte-
ras” (AGNEW, 2005, p. 37). De esta manera existe una rígida concepción
territorial en la cual las unidades estatales operan por un sistema de es-
tados territoriales: “una concepción más rica del contexto espacial mira
al territorio del Estado como una de las tantos encuadres geogcos del
poder político” (AGNEW, 2005, p. 39). Así, el poder no es una sumatoria
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de capacidades -en este caso industriales- ni una posesión ejercida por
un Estado que se comporta por motivos homologables a las necesidades,
pasiones, o moral de poder del individuo.
Gráfico 1 - Ingresos y valor total de la compañia en billones de US$ - Forbes (2017)
Fuente: elaboración propia en base a Forbes.com
El Estado, por el contrario, es una institución de poder, una más
en un complejo entramado de relaciones. Dentro de su propia lógica de
funcionamiento, se desenvuelve para conseguir los objetivos de poder de
distintos actores que por lo general tienen inuencia o poder sobre esta
estructura institucional. Esta estructura favorece los proyectos industria-
les de las empresas en el territorio soberano o fuera de él. No obstante,
dentro de las fronteras nacionales se fomentan y desarrollan las industrias
de tecnologías estratégicas cuya lógica dual implica alto desarrollo, com-
pra del Estado, uso bélico y poder. Pero esta es una de las tantas lógicas
que operan superpuestas: para la observación de la producción oshore,
no debe caerse en la trampa territorial, “que tiene muy enraizado el con-
cepto por el cual se asume que la soberanía estatal moderna requiere de-
limitaciones claras del territorio que encierra” (AGNEW, 2005, p. 41).
La idea del poder de compra estatal no es nueva, y responde a meca-
nismos de proteccionismo y desarrollo endógeno de capacidades, siendo
un mecanismo por el cual el Estado selecciona qué y cómo. En palabras
de Portantiero (1989, p. 162) el
“nanciamiento que la sociedad, [que] vía el gasto público, le otorga al sector
privado, asume formas diversas, pero que pueden ser resumidas en cuatro fun-
damentales: los subsidios directos, las exenciones impositivas, la orientación del
poder de compra del Estado y el proteccionismo, como salvataje corporativo de
los riesgos de la competencia”.
Así, entendemos un instrumento que se da en las economías avan-
zadas de los países centrales:
En los países avanzados, la relación entre la gran empresa y el Estado pare-
ce alcanzar, en términos generales, un grado elevado de articulación; es una
interdependencia que [...] no esta exenta de conictos, pero que en lo funda-
mental parece responder coherentemente con los objetivos de funcionamiento
y expansión del sistema en su conjunto. Las empresas buscan por parte del
Estado, entre otros elementos, los siguientes: la legitimidad social para la función
que ellas desempeñan. Es decir, el Estado debe avalar jurídica y políticamente
la actividad productiva de estas grandes empresas. […] La gran empresa aspira
a que la acción económica del Estado, fundamentalmente en lo que se reere
a las políticas de inversión, nancia miento, subsidios y precios conformen un
contexto económico coherente con sus necesidades y capacidad de expansión
[…] [Aquí] pueden mencionarse el poder de compra del Estado como meta de la
53
Daniel Blinder Geopolíca de las tecnologías estratégicas y no estratégicas
política de acercamiento por parte de las grandes empresas, ya sea cuando se tra-
ta de servicios destinados al uso civil o al militar. Ademas del "mercado publico"
las empresas requieren la contribución nanciera del Estado para el desarrollo de
las actividades de investigación y desarrollo, y para la formación de los cuadros
técnicos (FAJNZYLVER, 1976, p.29).
En consecuencia asumir que existe una política doméstica o exter-
na es incorrecto dado que el mundo no se delimita por las líneas limítro-
fes. Sí existe una política exterior, es aquella política que hace un Estado
hacia otro Estado, pero está entramada con una serie de otras políticas, de
otros actores no estatales, o estatales de otros niveles. En realidad, lo que
está sucediendo es un proceso en el cual la geopolítica se está desterrito-
rializando, que es el proceso de la declinación de la soberaa estatal dada
la incapacidad de controlar -léase ejercer poder- los ujos comerciales, la
información, y las personas (FLINT, 2001).
Aquí se juegan dos lógicas distintas: el cliente. El principal cliente
de las primeras compañías no estratégicas son actores privados. La lógica
mercantil prima sobre cualquier otra, como oferta y demanda. Opuesta-
mente, las tecnologías estratégicas tienen como cliente al Estado, y prima
la lógica de racionalidad estratégica, de poder de compra del Estado, de
seguridad nacional. Evidentemente las compañías estratégicas analizadas
tienen también líneas de desarrollo civil, pero concretamente nos referi-
mos a los desarrollos de tipo militar.
Aquí la competencia se da en los mecanismos oferentes de licitación
en aquellos proveedores con security clearence (autorización de acceso para
personas o empresas que cumplen con protocolos de seguridad). En este
último caso, es un mercado mucho más regulado y direccionado, en el cual
existe una construcción de conanza entre los proveedores de la tecnología
y los organismos estatales, para que no se comparta la información de la in-
vestigación y desarrollo del producto, ni con empresas capaces de replicar
copias de la ingeniería, ni con ningún Estado. La construcción del artefac-
to se hace mirando el propósito del mismo, y las necesidades tácticas que
entre militares, técnicos y burócratas civiles deciden para cumplir con los
planes de Defensa Nacional (BIJKER y PINCH, 2013; MACKENZIE, 2012).
La cuestión del poder de compra del Estado y la seguridad es pri-
mordial, puesto que reere a dos procesos relevantes de la geoeconomía.
En primer lugar, al incentivo mentado, al ya mencionado direccionamien-
to del desarrollo tecnológico en base a las políticas de la burocracia estatal.
¿Qué se va a desarrollar? ¿Cuántos recursos disponemos? ¿Cuál es el ob-
jetivo que queremos conseguir? Obtener ciertas capacidades tecnogicas
-que son producidas en este caso por las cinco empresas estratégicas- es
articular y aplicar capacidades para la política de Defensa que tiene aplica-
ciones concretas en una operación militar, pero también en el liderazgo de
la vanguardia de la tecnología en ese segmento. El Estado, al garantizar la
compra, asegura no sólo la venta de todas las unidades de la serie de arte-
factos producidos por la industria, sino que resulta el incentivo nal para
el desarrollo de artefactos que nadie más compraría por poder destructi-
vo y escala. Evidentemente, también hay competencia en este caso. Los
pocos Estados o empresas con capacidades similares buscarán equilibrar
el poder de fuego, en un mercado extremadamente regulado y controla-
do, porque mediante espionaje, ingeniería, o meramente investigación y
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desarrollo, buscan equiparar, por lo que los incentivos de las empresas
estratégicas y de los Estados para nanciar nuevos desarrollos no acaba.
El desarrollo tecnológico estatal se relaciona con la inserción en
un orden internacional, la capacidad de gestionar la diplomacia, las re-
gulaciones internacionales, y los negocios a nivel global. En palabras de
Ha-Joon Chang, “el desarrollo económico consiste en adquirir y dominar
tecnologías avanzadas” (2008, p. 81). De acuerdo a Schoonmaker (2002),
el discurso de la globalización oculta conictos políticos y económicos.
colocar mercancías con menor valor agregado en el mercado mundial,
implica para los países de la periferia la continuidad de su situación.
Pero algunos países no centrales han tomado rumbos que acarrean
el desarrollo de determinadas industrias relacionadas con tecnologías
avanzadas, a costa de guerras comerciales, sanciones, competencia des-
leal, presiones diplomáticas formales e informales y fuerte intervención
por parte de las empresas líderes con base en los países centrales. Este mer-
cado deja poco lugar a la competencia, deja lugar a una fuerte regulación,
mantiene el control de determinadas industrias avanzadas y de uso dual
por parte de pocos actores, y limita la competencia solo a ellos. Por eso
se puede hablar de un Orden Mundial Tecnológico (BLINDER, 2017). La
producción de mercancías de tecnología no estratégica pueden producirse
fuera de las fronteras nacionales y responde a la lógica de la globalizacn
6
.
Reflexiones finales
Pensar la locación de la producción, en clave de importancia geopo-
lítica, de las principales compañías de tecnologías de telecomunicaciones,
las productoras de tecnologías satelitales y las principales productoras de
teléfonos celulares, computadoras, internet y otros artefactos de la com-
putación nos ancla necesariamente al territorio y nos obliga a pensar en
él. Analizando la geopolítica de las industrias estratégicas y las que no lo
son, a partir del alisis de los casos de las cinco principales compañías
de
tecnología encontramos factores determinantes al momento de caracte-
rizar cles son estratégicas y cuáles no, dónde pondn estas sus plantas
de producción, y las razones instrumentalizadas del por qué la elección
geográca de la planta de producción.
Las lógicas geopolíticas variarán de acuerdo al nicho tecnológico a
fabricar: la elección para el desarrollo de las tecnologías estratégicas estará
completamente mediatizada por argumentos de seguridad nacional, y de
obtención de benecios a través de la compra del las burocracias estatales
de la Defensa y la Seguridad, así como de la política exterior hacia otros
Estados que la diplomacia considera aliados. Quizás podría encontrarse
mano de obra especializada en otros países, pero aquí la rentabilidad del
negocio no es el argumento nal. Tiene sentido: aviones de combate, dro-
nes, sistemas de armas aeroespaciales no se producen en masa. Muy por
el contrario, las no estratégicas sí son producidas masivamente, y la fór-
mula costo-benecio se presenta como la más importante, lo cual decide
la localización de las facilidades de producción.
En suma, los motivos para producir en el propio territorio depende
más que nada de quién es el cliente, y cuál es su propósito, siendo el issue
6. China está produciendo tecnologías
que pueden ser consideradas estratégi-
cas por el largo proceso de desarrollo e
industrialización que tuvo por décadas,
también en parte a la llamada ingeniería
reversa. Algunas de las empresas
estadounidenses que aquí llamamos
estratégicas producen en China, y todo
indica que esta tendencia seguirá. Sin
embargo, no producen la tecnología
militar cuya regulación está al orden del
día dada la competencia en este campo
por parte de ambos países, puesto que
China se encamina también a obtener el
status de potencia militar.
55
Daniel Blinder Geopolíca de las tecnologías estratégicas y no estratégicas
militar un argumento de peso a la hora de pensar integralmente la pro-
ducción con la política de Defensa de y Seguridad Nacional. El volumen
del mercado, sin embargo, no es determinante para producir en el país de
bandera, sino que por lo menos en las cinco tecnologías no estratégicas
aquí trabajadas, tienden a trasladarse fuera de las fronteras por cuestio-
nes de ventajas comparativas en la economía de la producción. Estamos
hablando de compañías que ganan billones de dólares. Por el contrario,
el tipo de mercado si juega un papel crucial como se explicó para el otro
grupo analizado, pues es el Estado quien es el comprador por motivos de
alta política en el cual deciden invertir en tecnologías estratégicas. Aquí
son negocios billonarios también, pero mucho menor en cantidad.
Los cambios geoeconómicos de la posglobalización están modi-
cando las pautas de producción de las industrias, llevando a producir allí
donde existe abaratamiento y competitividad en materia impositiva, de
transporte, proximidad, cualicación de los operarios, y disponibilidad
técnica. Toda este proceso que es de consumo masivo y que por ingresos,
de acuerdo a Forbes están muchísimo mejor posicionadas en cuanto a
benecios obtenidos que las industrias estratégicas, representa la mayor
parte de la dinámica geopolítica a escala global. Solo rompemos con la
desterritorialización cuando el poder de compra es del Estado, cuando
es la guerra o la superioridad estratégica aquella que guía las decisiones.
Resta reexionar acerca del resto de la lista que prosigue a la selec-
ción de cinco casos. ¿El fenómeno es similar, se repite el patrón? ¿Hay ex-
cepciones? Este es objeto de futuros estudios en que se requiere rastrear
el listado completo. Las armaciones herméticas esgrimidas al principio
acerca de que tanto es arriba como abajo no aplica en efecto a la política
tecnológica. Dominar todo el rango necesario de la tecnología que va
arriba, en altura, para iluminar con su señal a Tierra, como también tener
la infraestructura terrestre, son condiciones indispensables para tener el
dominio de todo el espectro. Mas producir las tecnologías de abajo, de
Tierra, como los software y hardware necesario para las comunicaciones,
si bien son un mercado codiciable y billonario, no son un negocio estraté-
gico: quis sí, estrictamente, si hablamos del signicado del tamaño del
negocio para el capitalista y su Estado de procedencia.
Opuestamente, las tecnologías de arriba, como las satelitales si lo
son. Las tecnologías estratégicas parecen por su posición cumplir con la
etimología de la palabra estrategia, el arte de dirigir ejércitos: arte que se
ejercía en el campo de batalla en una posicn más elevada del terreno,
para ver todo desde las alturas. Colocar un satélite en órbita es un proceso
complejo que unos pocos gobiernos y contratistas pueden lograr. Fabri-
carlo, también. Lo mismo sucede con otras industrias aeroespaciales. Eso
explica que la producción se encuentre asegurada, allí donde las capacida-
des de ejercicio de soberanía son plausibles, y las fuerzas del Estado tienen
un mayor nivel de control.
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