
46
estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 7, n. 2, (ago. 2019), p.42 - 57
rápido crecimiento y se aplican a distintas ramas de la producción con
múltiples propósitos productivos, para uso bélico o comercial. Sin embar-
go, los sectores estratégicos que nos importan reeren a las Tecnologías
de propósito general, puesto que si bien para determinado Estado semi-
periférico
3
puede resultar estratégico el sector primario, este no resulta
conictivo ni compite con las economías centrales
4
. Las Tecnologías de
Propósito General tienen una aplicabilidad general, siendo útil o para uso
de otras tecnologías y procesos productivos, presentan un gran dinamis-
mo, y allí donde se aplican tienen la capacidad de potenciar innovaciones
en distintos sectores de la economía.
Geopolítica y economía
Vivimos en una etapa de transición
5
a partir de la crisis de econó-
mica global de 2008, en la cual se materializan nuevos polos de poder
económicos. La gobernanza global también está en estado de dicultad
encontrándose la etapa actual de la globalización sin multipolaridad, y
con un modelo de transnacionalización productiva que va agotándose
en sus límites sociales, políticos y ecológicos. Las potencias emergentes
adquieren estatus de potencia económica, aunque bajo la multipolaridad
hegemónica de posguerra, liderada por Estados Unidos, pero con proble-
mas de representatividad y legitimidad de los países emergentes (SANA-
HUJA, 2017).
Pero el cambio profundo y estructural radica en que está en proce-
so una nueva revolución industrial signada por el agotamiento de la glo-
balización como ciclo económico: valorización y volatilidad nanciera,
debilidad de inversión y comercio. “Se estaría cerrando un ciclo produc-
tivo posfordista […] ante cambios tecnológicos que alientan dinámicas de
re-localización productiva, automatización e integración de las cadenas
de valor a través de las plataformas digitales [...]” (SANAHUJA, 2017, p.
45). Estos cambios producen transformaciones sobre el empleo, el bien-
estar social, los acuerdos distributivos, y la política debido a los efectos
sobre la ciudadanía y sus demandas que no pueden ser respondidas por el
Estado Nación.
China es la potencia industrial emergente más importante después
de Estados Unidos. En el año 2015, los planicadores de política chinos
promovieron el desarrollo de industrias avanzadas en ese país. Si bien
China se encuentra entre los países manufactureros más importantes
globalmente, lejos de hacer políticas públicas de libre mercado, los plani-
cadores buscan desarrollar industrias estratégicas que son aquellas con
las que cuentan los países avanzados. Los chinos producen en porcentaje
sobre el total mundial, “el 28% de los automóviles, el 41% de los barcos,
80% de las computadoras, el 90% de los teléfonos celulares, el 60% de los
televisores, el 50% de las heladeras, el 80% de los aires acondicionados,
24% de la energía, y el 50% del hierro” (EUROPEAN CHAMBER, 2017,
p.2). A partir de la crisis nanciera global de 2008, “el país emergió como
el mayor motor económico mundial” (LÜTHJE, 2014, p. 3).
La estrategia china se basa en una economía que se denomina de
conocimiento. Sin embargo, esta economía que implica alto valor agre-
3. Someramente, un país central es
aquel que tiene desarrollo económico
y social, y por lo tanto mayor poder
político. Sus industrias y tecnologías
son avanzadas, y está a la vanguardia
de la investigación, desarrollo, inno-
vación e inversión. Por el contrario, un
país periférico tiene las características
opuestas a los centrales. En cambio,
la semiperiferia es periferia pero con
ciertos niveles de desarrollo industrial
y tecnológico (WALLERSTEIN, 2005;
BLINDER, 2017).
4. En efecto, el sector agroindustrial,
minero o petrolero puede ser un asunto
de disputa comercial entre un país avan-
zado y uno que no lo es, en tanto que
países avanzados cuentan con un sector
agrario importante como es el caso de
Estados Unidos o algunos países eu-
ropeos. Sin embargo, el conflicto llega
cuando se trata de un sector estratégico
que implica tecnología cuyo desarrollo
detentan los países centrales, y solo un
puñado de estos.
5.“En cuanto a las capacidades materia-
les, si el ciclo de expansión económica
de posguerra se basó en el fuerte
aumento de la producción impulsado
por el fordismo, el ciclo expansivo
de la globalización se explica por la
aparición, desde finales de los años
setenta, de un nuevo modelo posfordista
transnacional basado en la segmenta-
ción, externalización y deslocalización
del proceso productivo. Ese modelo
comporta nuevas formas de integración
horizontal de la producción en cadenas
globales de suministro (global supply
chains) protagonizadas por empresas
multinacionales, que se tradujo en un
crecimiento muy intenso del comercio
intra-firma. Ello ha supuesto un amplio
desplazamiento de la manufactura y de
servicios a países con menores costes de
mano de obra, inicialmente en actividad
de baja calificación, y después en otras
más calificadas. Con ello, desde los años
ochenta se produjo un notable aumento
de la inversión extranjera directa (IED) de
empresas multinacionales. Aunque los
países avanzados han retenido las acti-
vidades productivas más intensivas en
conocimiento, se ha producido un rápido
proceso de difusión de tecnología hacia
los países emergentes. A ello contribuyó
la caída de costes del transporte y las
comunicaciones –trasporte multimodal y
containers, “Toyotismo” u organización
just-in-time de la logística, telefonía
celular e Internet– y desde los noventa,
cambios tecnológicos que permiten la
integración digital global de las cadenas
de valor” (SANAHUJA, 2017, p. 48).