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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 8, n. 3, (set. 2020), p. 48-70
de Hong Kong Island. Los agresores lanzaron bombas de pintura, quebra-
ron los vidrios de la entrada principal, gratearon las paredes, y prendie-
ron fuego al lobby del edicio, además de dañar otros espacios públicos
(JIM; KWOK, 2019). El tratamiento de la cobertura mediática fue distinto:
por un lado, el portal web ocial de Xinhua Agency enfocó sus titulares en
los actos vandálicos de los protestantes a su ocina central en Hong Kong,
el arresto de 200 personas y las 188 bombas de gasolina decomisadas (XI-
NHUA, 2019). Asimismo, The South China Morning Post centró su atención
en la agresión de los protestantes radicales con el titular: “El caos y la
violencia descienden nuevamente en las calles de Hong Kong a medida
que las tácticas policiales agresivas no logran detener a los manifestantes
radicales” (SOUTH CHINA MORNING POST REPORTERS, 2019).
Además de las diferencias en el enfoque de las noticias entre ambos
grupos de prensa, los primeros -hongkoneses independientes- publicaron
los dos incidentes en sus sitios web, mientras que los segundos -tradicio-
nales, uno de China y otro de Hong Kong- no compartieron información
sobre el estudiante herido de la Shue Yan University, pese a que la noticia
representa una de las lesiones físicas más graves a un civil durante las pro-
testas en Hong Kong y de la cual las autoridades policiales no emitieron
declaraciones durante los días siguientes (SHUE…, 2019). ¿Es este un caso
de desinformación? ¿O es subinformación?
En el cambio de las estructuras de consumo informativo a nivel glo-
bal, la prensa tradicional pierde credibilidad frente a la prensa independien-
te, sobre todo en lo relacionado a la desinformación o fake news. Sin em-
bargo, en el entendido de que la desinformación se dene como el proceso
intencional de tergiversar una noticia con intereses particulares, ninguno
de los medios anteriormente mencionados deformó, alteró o falseó los
hechos; empero, ocultaron ciertos acontecimientos y tomaron enfoques
editoriales distintos. A este fenómeno se le conoce como subinformación
(SARTORI, 2015). De este planteamiento surgen las siguientes preguntas:
¿cuánto del contenido publicado por la prensa es desinformación y subin-
formación?, ¿cuál es el impacto de la subinformación en la opinión pública?
En ese contexto, el objetivo de este artículo es exponer la relación
subinformativa entre la República Popular China y la Región Adminis-
trativa Especial de Hong Kong (HK), con el n de conocer la correlación
entre trato subinformativo de la prensa y la opinión pública de ambas re-
giones, y posteriormente extraer aprendizajes útiles para la alfabetización
mediática subinformativa. Este texto sostiene que la prensa publica mayor
subinformación que desinformación, pero que ambos casos comparten un
impacto similar en la opinión pública. Debido a la compleja dinámica en el
trato informativo respecto a los temas políticos de coyuntura, este escrito
referencia como caso paradigmático inductivo la interacción mediática en
cinco de las protestas pro-democráticas
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más representativas en la escalada
de violencia durante los primeros cinco meses del inicio formal de las ma-
nifestaciones de Hong Kong (16 de junio, 1 y 21 de julio, 12 de agosto y 20
de octubre de 2019). Para ello se recurre al análisis de discurso titular de
los sitios de noticias más inuyentes en ambas regiones con líneas edito-
riales disímiles: Central China Television, Xinhua Agency, China Daily, Hong
Kong Free Press, Radio Television Hong Kong y South China Morning Post
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2. Las protestas de Hong Kong son cata-
logadas como pro-democráticas en este
artículo porque así asumen su identidad
(HK DEMOCRACY M., 2019), y así los
clasifica la prensa internacional.
3. Este estudio omite The Standard y
City Broadcasting Channel por la natura-
leza distinta de contenido.