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Jaime Antonio Preciado Coronado Geopolíca de la planeación del desarrollo:
el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN-UNASUR), en el Foro CELAC-China
Geopolítica de la planeación del desarrollo:
el Consejo Suramericano de Infraestructura
y Planeamiento (COSIPLAN-UNASUR), en el
Foro CELAC-China
Geopolitics of development planning: The South American
Council for Infrastructure and Planning (COSIPLAN-
UNASUR), at the CELAC-China Forum
Geopolítica do planejamento do desenvolvimento: o
Conselho Sul-Americano de Infraestrutura e Planejamento
(COSIPLAN-UNASUL), no Fórum CELAC-China
Jaime Antonio Preciado Coronado
1
DOI: 10.5752/P.2317-773X.2020v8.n3.p91
Recibido el 09 de febrero de 2020
Aprobado el 25 de mayo de 2020
R
En Política Internacional, se debate si la planeación del desarrollo nacional y
supranacional está recobrando vigencia frente al mito del mercado autoregu-
lado. Ante el retorno del enfoque estadocéntrico, situamos cuatro escenarios
geopolíticos: 1) la globalización neoliberal corporativa, donde permanece una
retórica de planeación que es débil y fragmentada; 2) la antiglobalización nacio-
nalista conservadora, opuesta a cualquier regulación estatal del mercado; 3) la
apuesta euroasiática fortalecedora de capacidades reguladoras estatales, y 4) una
geopolítica Sur-Sur, todavía subalterna, con experiencias mixtas entre planeaci-
ón del desarrollo, reformas de mercado y una integración regional autónoma
incipiente. Analizamos si el llamado Consenso Asiático, particularmente de la
planeación china de la Franja y la Ruta (BRI), inuye en ALYC a través de los
proyectos de interconectividad nacional-regional-global. También se analiza si la
experiencia planicadora del COSIPLAN, cuya labor ejecutiva estuvo vinculada
con la UNASUR, está presente en el Foro CELAC-CHINA y si ello amplía már-
genes de gobernanza para la integración regional autónoma. Transversalmente,
se documenta una geopolítica profesional, gubernamental y privada relaciona-
da con la interconectividad regional; una geopolítica práctica que interviene en
la operación política de acciones regionales para el “desarrollo”, y una geopolí-
tica popular, que implica la aceptación o resistencias de la población afectada o
beneciada frente a la planeación del desarrollo.
Palabras clave: Geopolítica. Planeación del Desarrollo. Integración regional
autónoma. Cooperación Sur-Sur, Diálogo y concertación Política.
1. Profesor Investigador del Departa-
mento de Estudios Ibéricos y Latinoa-
mericanos. Actualmente, Coordinador
del Doctorado en Ciencia Política.
Universidad de Guadalajara, México,
agradece el apoyo de Mar Rojas para la
realización de este trabajo.
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A
In International Politics, it is debated whether national and supranational de-
velopment planning is regaining validity against the myth of the self-regulated
market. Faced with the return of the state-centric approach, we place four geo-
political scenarios: 1) corporate neoliberal globalization, where planning rheto-
ric remains weak and fragmented; 2) conservative nationalist anti-globalization,
opposed to any state regulation of the market; 3) the Eurasian commitment
to strengthen state regulatory capacities, and 4) a South-South geopolitics, still
subordinate, with mixed experiences between development planning, market re-
forms and incipient autonomous regional integration. We analyze whether the
so-called Asian Consensus, particularly Chinese Belt and Road Initiative (BRI),
inuences ALYC through national-regional-global interconnectivity projects.
Like the planning experience of COSIPLAN, whose executive work was linked
to UNASUR, is present in the CELAC-CHINA Forum and whether this expands
margins of governance for autonomous regional integration. Transversally are
documented: professional geopolitics, governmental and private related to
regional interconnectivity; practical geopolitics that intervenes in the political
operation of regional actions for “development”, and popular geopolitics, whi-
ch implies the acceptance or resistance of the aected or beneted population in
the face of development planning.
Keywords: Geopolitics. Development Planning. Autonomous Regional Integra-
tion. South-South Cooperation. Dialogue and Political Coordination.
R
Na Política Internacional, discute-se se o planejamento do desenvolvimento
nacional e supranacional está recuperando sua validade diante do mito do mer-
cado autorregulado. Diante do retorno do enfoque estadocêntrico, colocamos
quatro cenários geopolíticos: 1) a globalização neoliberal corporativa, onde per-
manece uma retórica do planejamento fraca e fragmentada; 2) anti-globalização
nacionalista conservadora, oposta a qualquer regulação estatal do mercado; 3) o
compromisso eurasiano com o fortalecimento das capacidades regulatórias do
Estado; e 4) uma geopolítica Sul-Sul, ainda subalterna, com experiências mistas
entre planejamento do desenvolvimento, reformas de mercado e uma incipiente
integração regional autônoma. Analisamos se o chamado Consenso Asiático,
particularmente o planejamento do Iniciativa do Cinturão e Rota (BRI), inuen-
cia o ALYC por meio de projetos de interconectividade nacional-regional-global.
Analisa também se a experiência de planejamento do COSIPLAN, cujo trabalho
executivo estava vinculado à UNASUL, está presente no Fórum CELAC-CHINA
e se isso amplia as margens de governança para a integração regional autônoma.
Transversalmente, estão documentadas: uma geopolítica prossional, governa-
mental e privada relacionada à interconectividade regional; uma geopolítica prá-
tica que intervém no funcionamento político das ações regionais de “desenvol-
vimento”, e uma geopolítica popular, que implica na aceitação ou resistência da
população afetada ou beneciada frente ao planejamento do desenvolvimento.
Palavras-chave: Geopolítica. Planejamento de Desenvolvimento. Integração
Regional Autônoma. Cooperação Sul-Sul, Diálogo e Acordo Político.
Introducción
Un debate muy actual en la política internacional, es sobre la capa-
cidad de regulación económica estatal, los términos del desarrollo nacio-
nal y la manera en que se vinculan los asuntos políticos domésticos con
las políticas exteriores, su repercusión en la conguración geopolítica de
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el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN-UNASUR), en el Foro CELAC-China
las relaciones internacionales y el rol articulador de las políticas públicas
del Estado sobre las agendas del desarrollo nacional. La herencia de las
economías centralmente planicadas, que tienen su pivote en un enfoque
estadocéntríco, compite con la herencia liberal que privilegia al merca-
do. Aunque el llamado “desarrollo estabilizador”, correspondiente a los
primeros treinta años de la posguerra, recurrió a diversas formas de pla-
neación y de regulación económicas para sostener al Estado de Bienestar.
Durante la Guerra Fría coexistieron diversos grados de planeación
del desarrollo entre el campo socialista, con enfasis estatal, y Occidente,
con énfasis mercantil. Pero el Estado regulador occidental entró en crisis
frente al ascenso neoliberal de los 70-80, mientras que el campo socialista
perdió a la Unión Soviética y a partir de los 90 mutaron las condiciones
internas y externas del desarrollo en Vietnam, Cuba, Corea del Norte y
muy especialmente en China, donde su desarrollo interno implica una
proyección global que se sustenta en la planeación de políticas públicas
de Estado, cuya manifestación más contundente se cristaliza en la lla-
mada “Iniciativa de la Franja y la Ruta” (Belt and Road Initiative, BRI) que
ofrece un “estilo” de desarrollo (FALETTO; BAÑO, 1992), multipolar de
alianzas multilaterales que interpela al Orden Mundial atlantista unipo-
lar dominante.
Más allá de las rivalidades entre capitalismo y socialismo, la Pos-
guerra Fría enmarca tres escenarios geopolíticos que compiten entre sí:
1) la proyección atlantista con la hegemonía unipolar de Estados Unidos
bajo la conducción liberal corporativa transnacionalizada, cuya unidad se
cuestiona actualmente por el lado del nacionalismo proteccionista impul-
sado por el gobierno de Donald Trump; 2) la proyección euroasiática don-
de Beijing marca la agenda global y de cierto Consenso Asiático y en la
que Rusia y en menor grado India están relanzando su proyección global,
y 3) la proyección Sur-Sur, o Meridional, donde se intersectan aspiracio-
nes nacionales de integración regional autónoma, con instancias intergu-
bernamentales que incluyen vínculos con el escenario Euroasiático, y con
movimientos sociales que demandan un orden mundial alternativo. A
partir de esos tres escenarios encontramos diversos regímenes de planea-
ción del desarrollo nacional. Aunque la narrativa dominante pretende le-
gitimar que la mejor planeación dentro del mercado es la que no se hace.
La relación de China con América Latina y el Caribe se ha intensi-
cado desde inicios del siglo XXI (UGARTECHE; OCAMPO, 2019), me-
diante un amplio intercambio comercial, de servicios, de cooperación in-
ternacional y especialmente de concertación política, con el surgimiento
del bloque Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS)
2
. Paralelamen-
te, Latinoamérica y el Caribe experimentaron un ciclo de gobiernos “pro-
gresistas” desde nales del siglo pasado hasta 2015, los cuales generaron
amplios debates sobre las agendas del desarrollo, la integración regional y
la regulación que está vinculada con ello.
Esos debates (ESCOBAR, 2005) se decantaron entre el neolibera-
lismo ortodoxo del “desarrollismo” que no deja lugar a la planeación; y
las propuestas “neodesarrollistas” de los gobiernos progresistas y, dentro
de ellas, los matices introducidos por las propuestas contrahegemónicas
que encabezó Venezuela. Los gobiernos progresistas, en sus distintas ver-
2. El término BRIC surge en el año
2001, siendo acuñado por Goldman
Sachs para hacer referencia a aquellas
economías emergentes, que previsible-
mente marcarían el devenir económico
y político del siglo XXI. La coordinación
entre Brasil, Rusia, India y China (BRIC)
se inició de manera informal en 2006,
con una reunión de trabajo entre los
cancilleres de los cuatro países al
margen de la Asamblea General de
las Naciones Unidas.En 2011 se suma
Sudáfrica (BRICS) y desde entonces
cobró protagonismo mundial hasta que
el gobierno de Donald Trump declaró
la guerra comercial contra China y se
eligieron gobiernos conservadores en
Argentina y en Brasil, lo que debilita la
integración suramericana.
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tientes, adoptan la planeación del desarrollo como una forma de políticas
de Estado que regulan los formatos de integración regional y de interco-
nectividad con los que fundamentan la proyección geopolítica de países
y grupos de países asociados regionalmente. Cabe preguntarse si la pro-
yección euroasiática de China, incluida su experiencia en la planeación
del desarrollo y de la integración regional, amplía o limita los márgenes
autonómicos relativos a la planeación pública del desarrollo nacional y
regional que se impulsan a través de la Comunidad de Estados Latinoa-
mericanos y Caribeños, CELAC, desde 2010, año de su aprobación por
parte de todos los países del continente y del Caribe, sin la presencia de
Estados Unidos y Canadá.
Particularmente, interesa analizar si hay una inuencia de la expe-
riencia china en la planeación del desarrollo y de la interconectividad re-
gional a través del Foro China-CELAC, nacido en 2015, el cual ha logrado
un amplio espectro de institucionalización y, asimismo, saber si ese Foro
recoge la experiencia suramericana heredada por las políticas públicas
planicadas que impulsó el Consejo Suramericano de Infraestructura y
Planeamiento (COSIPLAN) -antes conocido como la Iniciativa para la In-
tegración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA). Si bien el
COSIPLAN puede concebirse como el brazo ejecutivo de alcance regional
de la UNASUR
3
, no es evidente que esa experiencia se haya trasladado a la
CELAC. Nos interesa saber si la experiencia planicadora del COSIPLAN
está presente en el Foro CELAC-CHINA y si hay una inuencia positiva
del llamado Consenso Asiático en ALYC y la manera como los proyectos
de planeación regional transforman las redes del poder global y sus para-
digmas referentes a la Cooperación, el dlogo y la concertación política,
y la ampliación de los márgenes de gobernanza para la integracn regio-
nal autónoma. Desde un enfoque geopolítico crítico (TUATHAIL, 2005),
se documentará la geopolítica profesional gubernamental y privada que
concibe y dirige la proyección geopolítica; la geopolítica práctica que
ejecuta la operación política de los proyectos de acción regional para el
desarrollo” y la geopolítica popular, que implica aceptación o resisten-
cia de la población afectada frente a los proyectos de desarrollo regional
ideados dentro del Foro CELAC-China.
Megaproyectos y geopolítica del desarrollo
Hay una gran paradoja en la escala global: la nanciarización como
eje de la acumulación capitalista crea tensiones con la esfera productiva
que a su vez genera una re-primarización o un neo-extractivismo econó-
mico que tiene impactos negativos sobre la relación entre sociedad, po-
lítica y naturaleza (LEFF, 2003). El crecimiento del PIB a ultranza, sigue
dominando los conceptos centrales de un desarrollo que se homologa con
productivismo, competitividad, consumismo y primacía del mercado. El
modelo de acumulación capitalista es parte de la crisis global y sistémica
que presenta cada vez mayores obstáculos para la regulación estatal de las
actividades económicas y sus impactos sobre la desigualdad social, de gé-
nero y la depredación ambiental son crecientes. Si entendemos el Sistema
Mundo Moderno (WALLERSTEIN, 2015) como proceso histórico que se
3. Así lo define la Misión del COSI-
PLAN: “ElConsejo Suramericano
de Infraestructura y Planeamien-
to (COSIPLAN)es la instancia de
discusión política y estratégica para
planificar e implementar la integración
de la infraestructura de América del Sur,
en compromiso con el desarrollo social,
económico y ambiental. Está integrado
por las Ministras y los Ministros
de las áreas de infraestructura y/o
planeamiento o sus equivalentes
designados por los Estados Miembros
de UNASUR.“
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enmarca en una civilización en crisis, podemos constatar que la acumu-
lación capitalista busca salidas frente a esas crisis que desembocan en una
desigual división internacional del trabajo con desarrollos geográcos o
geopolíticos desiguales (HARVEY, 2006) en los modos y regímenes de
regulación estatales (BOYER, 2018) incluidas las políticas de desarrollo.
Actualmente coexisten cuatro condicionantes geopolíticas al desar-
rollo (Ver Carta 1):
1) el Atlantismo, dominante hasta la llegada al gobierno de Donald
Trump, pugnaba por la globalización corporativa y el predomi-
nio de las instituciones nancieras internacionales, como sucede
en la Unión Europea y como lo visualiza la mayor parte del Par-
tido Demócrata en Estados Unidos, deenden el multilateralis-
mo y la propagación de tratados comerciales desarrollistas.Los
megaproyectos estadounidenses que se proponía el gobierno de
Barack Obama fueron sepultados por su sucesor Donald Trump,
quien derogó en sus primeros días de gobierno el Acuerdo Trans-
pacíco de Cooperación Económica (TPP) con el que se preten-
día frenar la inuencia china en el Pacíco Asiático, y el Tratado
Transatlántico de Comercio e Inversiones (TTIP) que buscaba
nexos económicos y comerciales entre la Unión Europea y Esta-
dos Unidos con el objetivo de contener a Rusia.
2) el Nacionalismo Conservador Anti Globalización, que está
impulsando Donald Trump bajo relaciones bilaterales asimétri-
cas favorables al hegemón: First America... Make America Great
Again... cuyo enfoque estadocentristabusca alianzas con parti-
darios del Brexit, o con gobiernos conservadores, como el de Jair
Bolsonaro en Brasil, Mauricio Macri en Argentina, Viktor Orban
en Hungría y otros gobiernos conservadores que tomaron bríos
en el mundo en años recientes, aunque las elecciones europeas y
en algunos de sus países muestran que el conservadurismo está
reculando. Bajo esta geopolítica hay una deslocalización del de-
sarrollo y no se contemplan megaproyectos que planteen forma
de vinculación política para diseñar políticas de desarrollo. Se
evitan acciones que impliquen negociaciones multilaterales.
3) el Euroasianismo, con China y Rusia disputando el liderazgo,
propugnan por el multipolarismo y la revisión del llamado orden
mundial. Sin embargo, sus efectos en la región latinoamericana y
caribeña muestran claroscuros: por un lado, fortalecen políticas
exteriores favorables a la no intervención y la autodeterminación,
incluso sirviendo de contrapeso a la política interamericana in-
tervencionista de Washington en Cuba, Venezuela y Nicaragua,
pero por otro lado impulsan la reprimarización y la nanciariza-
ción del sistema bancario nanciero internacional, que impulsa
implica el modelo extractivista. Inquietudes que surgen en torno
del megaproyecto Franja y Ruta de China.
4) el “Meridionalismo” o Geopolítica Sur-Sur, que está atrave-
sando por un ciclo descendente en las relaciones internacionales
a partir de 2017: el bloque BRICS, prácticamente está desactiva-
do; la Unión de Naciones Suramericanas (UNASUR), está siendo
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desmantelada a instancias de Argentina, Brasil, Ecuador, Para-
guay; la Alternativa Bolivariana de los Pueblos de Nuestra A-
rica – Tratado de Comercio entre los Pueblos (ALBA-TCP), que
fundara el gobierno de Hugo Chávez, está asediada por Estados
Unidos y sus aliados en el “Grupo de Lima” y su proyecto atlan-
tista el “PROSUR”, un organismo regional que pretende sustituir
UNASUR y MERCOSUR
4
. Además, la experiencia de integración
autónoma más importante de la época reciente, la CELAC, se
está vaciando de contenidos y está en la inacción, dada la po-
larización ideogica de los gobiernos en la región. Añadamos
que el Frente Amplio perdió la presidencia en Uruguay y que el
golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia implicó un de-
terioro político del proyecto progresista. Hay, empero, ciertas
esperanzas en la esfera intergubernamental que se fundan so-
bre la llegada de Andrés Manuel López Obrador en México, y de
Roberto Fernández en Argentina y sobre la crisis en la que están
los gobiernos conservadores, Brasil, Ecuador, Chile o Haití, don-
de la resistencia anticapitalista crece y se perlan horizontes de
cambio. Crecen las diferencias entre conservadurismo, neolibe-
ralismo y progresismo en torno de las políticas de desarrollo, y
no hay unanimidad en Latinoamérica y el Caribe en torno de los
megaproyectos de interconectividad como detonantes de creci-
miento econónomico.
De acuerdo con Vadell, Secches y Burger (2019), la nueva fase de la
globalizacn capitalista implica megaproyectos de interconectividad en-
tre regiones y países, lo cual provoca una reconguración espacial de las
políticas de desarrollo. Así se puede apreciar en la Iniciativa de la Franja y
la Ruta, que tiene implicaciones directas en el Sur Global: “El proceso de
reproducción del capitalismo no congela la ‘supraterritorialidad, la absor-
be y la adapta en una nueva interconectividad geogcamente localiza-
da en inversiones de infraestructura, transporte y energía, ampliación de
redes comerciales y nanzas al servicio de estas inversiones” (VADELL;
SECCHES; BURGER, 2019, p. 49). Esos megaproyectos, sin desaar direc-
tamente al modelo rentista y nanciarizado liderado por Occidente, inu-
yen sobre el capitalismo global a través de “una superestructura institucio-
nal paralela, principalmente nanciera por medio de las iniciativas multi-
laterales y plurilaterales: Banco Asiático de Inversiones en Infraestructura
(BAII), Nuevo Banco de Desarrollo (NBD), Acuerdo de Reservas de Con-
tingencias (ARC) y el Fondo de la Ruta de la Seda (FRS).” (VADELL; SEC-
CHES; BURGER, 2019, p. 49) Cabe preguntarse si ello desemboca en un
nuevo régimen de cooperación internacional hasta alcanzar una “globali-
zación inclusiva, que se apoya “en la interconectividad, las inversiones en
infraestructura y una superestructura institucional nanciera controlada
por los Estados.” (VADELL; SECCHES; BURGER, 2019, p. 49)
Es fuerte el contraste entre la globalización capitalista y la apues-
ta China por megaproyectos articuladores de interconectividad. Pues
las narrativas de las reformas centradas en el mercado, se dividen entre
Geopolíticas Profesionales del nacionalismo conservador anti globali-
zación proteccionista, que cancelan cualquier tipo de política pública que
4. “El 13 de marzo [2019], Ecuadorse
sumóa la decisión de otros siete países
latinoamericanos y se retiró de la Unión
de Naciones Suramericanas (Unasur),
creada en 2008 por doce naciones
de la región. Hoy en la Unasur solo
quedan Uruguay, Bolivia, Surinam,
Guyana y Venezuela. […] En respuesta
a la notoria decadencia de la Unasur,
que integra la lista de losnumero-
sosproyectos regionales en América
Latina,un grupo de países—Argentina,
Brasil, Chile, Colombia, Ecuador,
Guyana, Paraguay y Perú— decidieron
[…] crear el Foro para el Progreso y
Desarrollo de América Latina (Prosur)”,
versión en español del The New York
Times, disponible en: https://www.
nytimes.com/es/2019/03/29/prosur-
-america-latina/ consultado el 26 de
octubre de 2019.
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se fundamente sobre la planeación del desarrollo y en el multilateralis-
mo, y del otro lado, las “reformas estructurales” atlantistas que conceden
o reconocen ciertos espacios autónomos frente al mercado, que incorpo-
ran parcialmente la planeación pública del desarrollo e impulsan el mul-
tilateralismo. El caso chino cuestiona el atlantismo del (post)Consenso
de Washington, así como a las tendencias proteccionistas nacionalistas,
al proponer otra narrativa del desarrollo que se funda sobre la planea-
ción pública del desarrollo local, subnacional, nacional, supranacional
regional y global. China, con su Franja y Ruta, ofrece un contexto que
cuestiona las redes de poder global, neoliberales y conservadoras, en los
campos de la Cooperación Internacional, Ayuda Ocial al Desarrollo,
concertación política y modelos alternos de desarrollo encuadrados en
el multilateralismo.
La Franja y la Ruta no está exenta de dicultades, pues en su Geopo-
lítica Práctica las operaciones políticas impactan negativamente el tejido
estatal de regiones y países, incluidos en su proyección geopolítica, ante
un heteregéneo mosaico de regímenes políticos y estados con distintos
grados de autoritarismo, cuyas alianzas con el megaproyecto chino no se
pueden procesar sin tomar en cuenta resistencias y oposiciones internas y
externas frente a sus proyectos de interconectividad. Ante la magnitud y
extensión geopolítica de este megaproyecto de interconectividad global,
la visión occidental de las Relaciones Internacionales cuestiona la legiti-
midad del proyecto global en el que se inscribe la Franja y la Ruta, para el
fortalecimiento del poder global de China que debilita un orden mundial
todavía protagonizado por Estados Unidos.
Desde una evaluación positiva, Chen (2019), destaca que Christine
Lagarde, directora gerente del Fondo Monetario Internacional, ve que
Beijing inuye positivamente sobre la sostenibilidad de la deuda “en res-
puesta a las críticas internacionales de la Iniciativa de la Franja y la Ruta
[ya que] La ayuda y las nanzas chinas pueden no mejorar la gobernanza
en el mundo en desarrollo, pero tampoco está claro que lo empeoren”
(Chen, 2019, p. 97). Además, hay requisitos que se norman para que las
empresas chinas reduzcan los efectos negativos de las inversiones en las
comunidades locales, por lo que no se apoyan proyectos suntuosos que
no promuevan el desarrollo social. Si bien el gobierno chino no condi-
ciona su megaproyecto al tipo de régimen político, la negociación de las
obras destinadas a la interconectividad si impone condiciones respecto a
la transparencia en el manejo de los recursos en juego y la rendición de
cuentas. No obstante, la cara oscura de la globalización en Estados Uni-
dos y Europa respecto de los décits comerciales presenta una reacción
violenta que, entre otras cosas, ha convertido a China en un blanco para
hacer resurgir el nacionalismo. Chen (2019, p. 101) ve que “Muchos políti-
cos, especialmente aquellos que de otra manera apoyan el libre comercio,
han encontrado conveniente atacar a China”.
El sentido de la Geopolítica Profesional que inspira la proyección
del poder de China en el mundo, se establece en la política que elabora el
Partido Comunista Chino y en la difusión de su discurso que está funda-
do sobre la seguridad y la prosperidad compartidas. Alonso (2017, p. 82)
destaca que
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El documento básico para entender la Nueva Ruta de la Seda, Vision and Actions
on Jointly Building Silk Road Economic Belt and 21st-Century Maritime Silk
Road, señala que sus principios coinciden con los de la carta de Naciones Unidas
[en] cinco principios: coexistencia pacíca: respeto mutuo a la soberanía de cada
uno y a su integridad territorial, pacto mutuo de no agresión, no interferencia
en los asuntos internos de otro estado, equidad y benecio mutuo y coexistencia
pacíca.
Sin embargo, hay focos de tensión geopolítica donde el discurso gu-
bernamental chino enfrenta conictos, los cuales se operan por un con-
junto organizado de instituciones dedicadas a la Geopolítica Práctica.
Algunos conictos (ALONSO, 2017; CHEN, 2019) que muestran interfa-
ces gubernamentales también registran desencuentros con geopolíticas
populares no gubernamentales; entre ellos destacan:
En el Mar del Sur de China, Beijing ha ampliado articial-
mente las islas para apoyar capacidades militares avanzadas y
ha reclamado el derecho a pescar y extraer petróleo y gas, lo
que ha provocado resentimiento y protestas contra China en
Filipinas y Vietnam.
A través de la Organización de Cooperación de Shangi.
(OCS), China busca reforzar los lazos de seguridad con los ve-
cinos centroasiáticos. Aunque Rusia también forma parte de
la OCS, China desempeña el papel protagonista (ALONSO,
2017). Queda el desafío de sincronizar la OCS con la Unión
Económica Eurasiática (UAUE), protagonizada por Rusia y el
Cinturón Económico de la Franja y la Ruta.
No hay conicto en las relaciones bilaterales de China con
cada una de las cinco naciones centroasiáticas ligadas con el
BRI, salvo la región interna de Sinkiang, donde la minoría
uigur sostiene demandas autonómicas que afectan la comu-
nidad musulmana (CHEN, 2019) y en Hong-Kong, donde hay
masivos reclamos autonómicos.
La OCS acentúa la seguridad nacional y la lucha contra el
terrorismo y los separatismos, para ganar estabilidad políti-
ca, por lo que el crecimiento del Ejército chino serviría “no
solo para proteger la extensión de sus redes más allá de sus
fronteras actuales e incrementar las misiones de paz que ya
desarrolla fuera de su continente [] sino también para hacer
frente en caso necesario a los contenciosos que tiene con ter-
ritorios que ellos consideran [] legítimamente chinos como
son el Tíbet o Taiwán, las disputas en el Mar del Sur de China
o los territorios fronterizos en disputa con la India” (ALON-
SO, 2017). Asimismo, no hay que olvidar las inversiones ya
efectuadas por China que tienen en la mira los hidrocarburos
de Turkmenistán, Kazajstán y Uzbekistán.
En su mayoría las decisiones sobre tales megaproyectos de interco-
nectividad recaen sobre la Comisión de Desarrollo Nacional y Reforma
de China (la antigua Comisión de Planicación Estatal), incluyendo la
Geografía de la Interconectividad que el megaproyecto de la Franja y la
Ruta concibe para favorecer al interior, sin embargo, casi toda la infraes-
tructura carretera y ferroviaria está concentrada en la costa oriental de
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China, lo que contrasta con el casi vacío en las regiones del interior y
occidentales.
La operación de la Geopolítica Práctica de la iniciativa BRI enfren-
ta diferencias con la Unión Europea (ALONSO, 2017), organismo que in-
siste en el cumplimiento de compromisos sobre sostenibilidad medioam-
biental, agendas sociales, licitaciones equitativas e imparciales y el asunto
de la copropiedad. Temas que contrastan con el acercamiento sino-ruso
en la Unión Económica Euroasiática, que reduce las barreras comerciales,
facilita los intercambios, propicia el desarrollo industrial, pero sin que la
agenda ambiental aparezca nítidamente. Otro tema complicado se reere
a la gestión del agua, el cual debe ser abordado de manera multilateral en
dinámicas nacionales regionales y supranacionales.
Foro CELAC – China
Desde inicios del Siglo XXI se intensican las relaciones internacio-
nales e intercambios comerciales entre China y ALYC. Decio Machado
(2019), plantea que “A partir de 2003 las economías de América Latina y el
Caribe tienen a China como principal cliente en el ámbito de la exporta-
ción de commodities. China Development Bank y Export-Import Bank of
China han nanciado iniciativas de infraestructura, energía, transporte
y logística en el subcontinente. Además de corredores de interconecti-
vidad para el suministro de petróleo, minerales y soja hacia Asia y de la
modernización de instalaciones portuarias en la costa latinoamericana
del Pacíco. El papel que China otorga a la región latinoamericana y ca-
ribeña se hace patente, pues entre 2012 y 2018, el presidente Xi Jinping
realizó cuatro giras por América Latina, visitando 12 países; más que las
realizadas por Barack Obama y Donald Trump durante la última década.
Para Pastrana (2018) la visión de China privilegia una perspectiva
interregional, que concibe a ALYC como un todo, referido a un tipo de
actor unitario. Como lo muestran sus documentos sobre política regio-
nal para ALYC: “’Documento de política China sobre América Latina y
el Caribe’ (2008), el ‘1+3+6’ –marco para la cooperación económica con
ALYC– (2014) y, [] el ‘Documento de Política China para América Latina
y el Caribe’ (2016)” (Pastrana, 2018, p. 50)
Es clave que en 2018 el volumen del comercio bilateral entre China
y América Latina alcanzó una cifra de 307.400 millones de dólares, un au-
mento del 18,9% respecto de 2017. China es ya el principal socio comercial
de la región, pero la relación es notablemente asimétrica: la mayoría de
los países latinoamericanos y caribeños mantiene décits comerciales con
China; y escasos superávits dadas las ventas de productos primarios, ade-
más, las manufacturas chinas han desplazado a las latinoamericanas tanto
en su comercio intraregional como en terceros mercados. Las exportacio-
nes de América Latina a China alcanzan un 70% de bienes primarios y un
25% de manufacturas que procesan recursos naturales de bajo valor agre-
gado. ALYC importa un 41% de manufacturas de alta tecnología y un 27%
de manufacturas de tecnología media de China. Machado (2019), resalta
que “Panamá, su centro de comercio y logística para América del Norte
y del Sur, ha rmado en menos de año y medio 47 acuerdos comerciales”.
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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 8, n. 3, (set. 2020), p. 91-109
En el ámbito de la diplomacia, Beijing con su política ‘Una sola Chi-
na’ ha atraído a Costa Rica (2007), Panamá (2017) y República Domini-
cana (2018) para que rompan relaciones diplomáticas con Taiwán. Ante
tal dinamismo económico, comercial y diplomático, el Foro China-Co-
munidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños, CELAC (abreviado,
FCC
5
) se estableció el 17 de julio del 2014 durante la reunión de líderes
chino latinoamericanos y caribeños en Brasilia, ciudad donde se aprobó
la Declaración Conjunta de la Reunión de Líderes de China y los Estados
Latinoamericanos y Caribeños. El foro tiene el propósito de establecerse
como una plataforma de cooperación intergubernamental dirigida por
los ministros de relaciones internacionales de China y los de los 33 países
que pertenecen a la CELAC
Sus ejes rectores, establecidos en el acuerdo de Beijing, son el respe-
to, la igualdad, la pluralidad, el benecio mutuo, la cooperación, la aper-
tura y la inclusión; cuenta con cuatro mecanismos fundamentales:
1. La reunión ministerial: cada tres años (desde el 2015), establece
los planes y acuerdos ministeriales.
2. El dialogo de ministros de relaciones exteriores: se han cele-
brado 5 rondas.
3. Reunión de Coordinadores nacionales: en la que cada país or-
ganiza su programa de trabajo, supervisa la implementación de
los programas y evalúa resultados.
4. Subforos en áreas especícas: Desde el 2015 a la fecha se han
realizado ocho subforos, en materia de Agricultura, Innovación
Ciéntico-Tecnogica, cumbres empresariales, reunión de po-
líticos jóvenes, intercambio de Think Tanks de ambas partes.
También se da lugar a reuniones de partidos políticos y espacios
de amistad China CELAC. Uno de los ámbitos de mayor aten-
ción, que cada vez está más relacionado con “La Ruta y la Fran-
ja, es el de Cooperación en Infraestructura.
Primera reunión ministerial China- CELAC 2015
Se llevó a cabo en enero del 2015 en la ciudad de Beijing. La Reunión
adoptó la Declaración de Beijing de la Primera Reunión Ministerial del
FCC, el Plan de Cooperación China-CELAC (2015–2019) y las Disposicio-
nes Institucionales y Reglas de Funcionamiento del FCC. El Plan de Coo-
peración China- CELAC (2015-2019) ja las áreas y medidas concretas de
la cooperación en conjunto entre China y la región: política y seguridad,
asuntos internacionales, comercio, inversión y nanzas, infraestructuras
y transportes, energía y recursos naturales, agricultura, industrias, cien-
cia y tecnología, cooperación aeroespacial, educación y capacitación de
recursos humanos, cultura y deportes, prensa, medios de comunicación,
turismo, protección ambiental, gestión del riesgo de desastres y mitiga-
ción de calamidades naturales, eliminación de la pobreza, salud y amistad
popular. Es importante resaltar que el FCC ha abierto un nuevo escenario
para la política internacional, ya que las relaciones exteriores que aquí se
proponen no están dominadas por el comercio y la inversión sino que se
incluyen actividades en los ámbitos, sociales, culturales, nanzas interna-
5. Este Foro tiene una página Web
donde pueden consultarse programas
y acciones específicas de manera
detallada, disponible en: http://www.
chinacelacforum.org/esp/zyjz_2/zylyflt/
kjcxlt/ consultada el 3 de noviembre de
2019.
101
Jaime Antonio Preciado Coronado Geopolíca de la planeación del desarrollo:
el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN-UNASUR), en el Foro CELAC-China
cionales, migraciones y trata de personas, desarrollo sostenible, energía,
minería, seguridad alimentaria, nutrición y erradicación del Hambre.
Indudablemente que el FCC impulsa lo que Vadell (2019) llama
Geografía de la Interconectividad, pues desde este Foro se impulsa la
construcción conjunta de parques industriales, ciencia y tecnología, zo-
nas económicas especiales y parques de alta tecnología. Asimismo, entre
el 2015 y el 2019, la parte china otorgó 6000 becas gubernamentales a los
Estados miembros de la CELAC, 6000 plazas para recibir capacitación
en China y 400 plazas de maestrías profesionales. Una estrategia de “po-
der inteligente” (Smart Power) que está vinculada con la creacn de los
Institutos Confucio, como lo hace notar Ayala (2019) pues el despliegue
cultural a nivel global, “China lo inició en 2004 con la apertura de los
primeros Institutos Confucio, para la enseñanza y difusión de su lengua
y cultura. [En 2018, China] tiene 548 institutos repartidos en el mundo, de
los cuales 126 están en Asia (Hanban, sede central de los institutos, indica
que existen 54 centros en África, 173 en Europa, 21 en Oceanía, 160 en las
Américas y 126 en Asia)”.
Segunda reunión ministerial China- CELAC 2018
La segunda reunión ministerial se llevó a cabo en enero del 2018 en
la ciudad de Santiago de Chile. En esta reunión se presentó ocialmente
el proyecto “La Franja y la Ruta” como un proyecto de cooperación entre
China y los países de la CELAC y el Plan de Acción Conjunto de Coope-
ración en Áreas Prioritarias CELAC-China (2019-2021) donde destacan los
siguientes puntos:
1. Promover, en conformidad con los planes de desarrollo de infraes-
tructura de los Estados miembros de la CELAC, la cooperacn
y/o la inversión en sectores como: ferrovías, carreteras, puertos,
aeropuertos, sistemas logísticos, telecomunicaciones, tecnologías
de la información y comunicación (TICs), radio y televisión, agri-
cultura, energía eléctrica y urbanización, entre otros.
2. Fortalecer las ventajas que ofrece el paquete de nanciamiento
chino hacia los países de la CELAC para el desarrollo socioeconó-
mico de la región. La Parte china otorgará partidas de cooperación
orientadas al crecimiento socioecomico en los países de Améri-
ca Latina y el Caribe, con énfasis en los Pequeños Estados Insula-
res en Desarrollo y Países en Desarrollo de Zonas Costeras Bajas,
de los países del istmo centroamericano de la CELAC; además es-
tará dispuesta a colaborar con ellos en la generación de programas
integrales, así como en la planicación y en el estudio de viabilidad
de los proyectos vinculados con sus planes de desarrollo.
3. Se puede notar que el FCC desde la concepción china reconoce
la realidad de la regionalizacn en ALYC (PASTRANA, 2017),
ya que su política exterior hace un acercamiento subregional a
nivel macro y meso a través de la cooperación con diversas orga-
nizaciones subregionales y la regionalización de proyectos para
mejorar las políticas de coordinación con los actores de ALYC
(ver Carta 2).
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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 8, n. 3, (set. 2020), p. 91-109
El rol del COSIPLAN en el Foro China - CELAC
No es explícito el rol que juega COSIPLAN en los foros CELAC-
-China, ya que los avances de la cooperación entre China y ALYC (PAS-
TRANA, 2017), también incluyen organizaciones regionales, como la Co-
misión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), el Banco
Interamericano de Desarrollo (IDB por sus siglas en inglés) y el Banco de
Desarrollo de América Latina (CAF). Además,
Durante la última década, Beijing y ALYC han ampliado su agenda de relaciones
económicas y de cooperación. China actualmente es un observador en la Orga-
nización de Estados Americanos (OEA), miembro del IDB, un consultor para
MERCOSUR, un observador de la Alianza del Pacíco (AP), miembro del Foro
de Cooperación Asia oriental-América Latina (FEALC, por sus siglas en inglés) y
otros organismos extra-regionales, como APEC, en el cual converge con algunas
economías latinoamericanas
6
(PASTRANA, 2017, p. 49).
El COSIPLAN, es un organismo creado en el marco de la Unión
de Naciones Suramericanas-UNASUR en 2009, como continuación de la
Iniciativa para la Integración Regional Suramericana- IIRSA, la cual sur-
gió como un mecanismo de coordinación de los países suramericanos
para impulsar la Geografía de la Interconectividad desde la integración de
infraestructura en transporte, energía y comunicaciones, en la primera
reunión de Presidentes Suramericanos en 2000. Diversas reformas consti-
tucionales realizadas durante el ciclo de gobiernos progresistas en ALYC
(1998-2015), posibilitaron planteamientos para establecer una gobernan-
za multinivel con participación de gobiernos nacionales del Cono Sur y
de las regiones supranacionales de integración que comparten autoridad
en la instrumentación de políticas económicas. Ello supuso reforzar la
construcción de infraestructura regional y mezo regional mediante la
creación de bancos regionales, que se apoyaron en las instituciones nan-
cieras internacionales. Una de las instituciones nancieras más importan-
tes con las que contó el COSIPLAN fue el Banco Nacional de Desarrollo
Económico y Social (BNDES) de Brasil. Decaído luego de la crisis guber-
namental de 2017 luego prolongada por la elección de Jair Bolsonaro. Lo
cual ha limitado los alcances del COSIPLAN desde 2018.
Las estrategias del COSIPLAN buscan fomentar la cooperación en-
tre territorios competitivos y la conformación de cadenas sino-latinoame-
ricanas de valor mediante el diseño de corredores de interconectividad.
Una estrategia que la CELAC también comparte en el Foro Unión Euro-
pea América Latina y el Caribe (CARRIZO; GUGLIEMI; MARCUZZI,
2017). Para el año 2015, el COSIPLAN diseñó nueve Ejes de Integración y
Desarrollo en la región, los cuales son (ver CARTA 3):
1)El Eje del Amazonas
2) El Eje Andino
3) El Eje de Capricornio
4) El Eje del Escudo Guayanés
5) El Eje de la Hidrovía Paraguay-Para
6) El Eje Interoceánico Central
7) El Eje MERCOSUR-Chile
8) El Eje Perú-Brasil-Bolivia
9) El Eje del Sur
6. Hay que añadir un reciente logro en
la proyección global de China pues el
4 de noviembre de 2019 quince países
de Asia concluyeron en Bangkok las
negociaciones para constituir lo que
promete ser la mayor zona de libre
comercio del mundo y que se ratificará
el año próximo: La RCEP,
Asociación Económica Integral Regional,
es un proyecto promovido principalmen-
te por Pekín, que
se negociaba desde 2012 y que no
incluye a Estados Unidos.
103
Jaime Antonio Preciado Coronado Geopolíca de la planeación del desarrollo:
el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN-UNASUR), en el Foro CELAC-China
De acuerdo con Carrizo Gugliemi y Marcuzzi (2007, p. 13) el pro-
yecto de mayor interés para el gobierno chino, “es el denominado ‘Dos
Ejes Horizontales y Dos Verticales’ (en chino, ‘siheng liangzong’)”, el cual
consiste en varios ejes integradores con varios megaproyectos de infraes-
tructura. Los ejes delineados por el COSIPLAN en el año 2015 coinciden
con la estrategia territorial del gobierno chino en torno de los ejes Ca-
pricornio, Interoceánico Central y Perú-Brasil-Bolivia delineados por el
COSIPLAN (ver CARTA 3 y 4). Para China, el Eje Vertical incluye los
siguientes ejes de interconectividad:
• Brasil (Campos) - Perú (Bayovar);
• Brasil (Santos) - Bolivia - Perú (Iloilo);
Brasil (Paraná melón) - Paraguay - Argentina - Chile (Antofagasta);
• Argentina (Buenos Aires) - Chile (Valparaíso).
En el Eje Horizontal, se incluyen:
• Brasil (Rio Grande) – Brasil (Belem);
Argentina (Buenos Aires) – Bolivia (Santa Cruz).
En 2015, el gobierno chino publica un documento denominado “Vi-
sión y acciones para la construcción conjunta del Cinturón Económico de
la Ruta de la Seda y la Ruta de la Seda Marítima del siglo XXI”, que no
menciona a Suramérica, aunque si se reitera el compromiso de China por
mejorar la integración en infraestructura de todo el mundo. Vadell (2018),
registra que China reúne en la categoría de asistencia externa tanto lo que
se reere al concepto de Ayuda Ocial al Desarrollo, como el apoyo para
el desarrollo económico que está conectado con las agendas comerciales
y de inversiones. Por lo que la ayuda externa incluye: “1) la provisión de
bienes y materiales de diversos tipos; 2) la cooperación técnica; 3) coo-
peración en desarrollo y recursos humanos; 4) voluntarios médicos; 5)
ayuda humanitaria y; 6) reducción y perdón de deudas” (ver Cuadro 1
y Cuadro 2). Un conjunto de políticas que tienden a profundizar la Coo-
peración Sur-Sur, junto con la consolidación de los sistemas multilate-
rales de comercio; la reforma del sistema de gobernanza global, dirigida
a reformar las Instituciones Económicas Multilaterales de Crédito (FMI,
y Banco Mundial). Así, China trata de construir un sistema económico
abierto, como lo señaló el discurso de Xi Jinping en Davos [Suiza] en 2017
(VA DELL, 2018).
No obstante, la apertura e inclusividad de la política exterior china
que incluye diversas metodologías de evaluación y de gestión territorial,
incluida la ambiental, enfrenta cuestionamientos sociales a los gobiernos
sudamericanos por la debilidad de sus estudios de impacto ambiental y so-
cial, pues los megaproyectos emprendidos por la COSIPLAN tienen una
evaluación negativa por su apego al modelo económico neoextractivista
que ni siquiera puede cumplir con las políticas ambientales y sociales de
los bancos tradicionales, como el Banco Mundial, lo que diculta cumplir
con los objetivos del desarrollo nacional de los países involucrados (CAR-
RIZO; GUGLIEMI; MARCUZZI, 2017). De acuerdo con Tzili Apango
(2019). La inversión y asistencia que brinda China obtiene buenos resul-
tados en Asia Central, donde contribuye a la provisión de bienes públicos
globales por medio del nanciamiento en infraestructura, mientras que
la provisión de bienes públicos globales logrados por China en la región la-
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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 8, n. 3, (set. 2020), p. 91-109
tinoamericana enfrenta la privatización y la corrupción pública y privada,
las cuales deforman los alcances incluyentes de la Cooperación Sur-Sur.
Enmarcada en una interpretación dependentista, Svampa y Slipak
(2015) remiten a la idea de transición hegemónica, en la que las relaciones in-
ternacionales van adoptando una conguración que denominan como neo-
dependentismo o nueva dependencia, la cual se ubica en “un contexto de in-
tensicación de las exportaciones de commodities que debe insertarse [en]
la discusión sobre la nueva dependencia y el rol de China en América Latina
[]. Pues hay una brecha considerable entre la situación dependentista que
produce la exportación de commodities y la producción de bienes públicos
globales que supone la Franja y la Ruta y la manera en que ésta se concretiza
en el Foro CELAC-China y en los megaproyectos del COSIPLAN.
Conclusiones
El proyecto de la Franja y la Ruta expresa el fortalecimiento de Chi-
na como potencia global, mediante el impulso de una Geografía de la
Interconectividad que promueve comunicaciones terrestres y marítimas
que vinculan lugares con inversiones en infraestructura y actividades eco-
nómicas que favorecen ese rol de potencia mundial. Todo ello vinculado
con el ejercicio de un “socialismo de regulaciones” a la china, tendiente a
programar (planear) negociaciones de agendas relativas al desarrollo, la
seguridad y la cooperación globales en los cinco continentes.
A partir del BRI, China opta por relaciones bilaterales en el espa-
cio euroasiático, mientras que Rusia impulsa una suerte de minilateralis-
mo y regionalización mediante la Unión Ecomica Euroasiática (UEE).
Un espacio de rivalidades no antagónicas que encuentra consensos en el
Acuerdo de Cooperación de Shanghai, donde se dirimen los conictos y
se identican amenazas comunes para el espacio euroasiático por el que
compiten Rusia y China.
Desde que China invita a América Latina y el Caribe a formar parte
del BRI, en la reunión Ministerial del Foro China-CELAC realizada en
Santiago de Chile, en enero de 2018, las implicaciones de la Cooperación
Sur-Sur toman un giro decisivo para la política y las relaciones internacio-
nales, en la medida que cuestionan el papel protagónico de las reformas
de mercado, cuya narrativa cancela cualquier regulación estatal que altere
el predominio del libre comercio, incluya algún tipo de planeación del de-
sarrollo o que fundamente una política industrial y refuerce mecanismos
para combatir la crisis ambiental climática. Además, la importancia que
toma China para América Latina y el Caribe, representa un fuerte con-
trapeso para las políticas interamericanas que comanda Estados Unidos.
Es contrastante la planeación del desarrollo en megaproyectos de in-
terconectividad regional de China y las políticas de desarrollo regional del
Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN).
Mientras el primero explicita políticas planicadas elaboradas por la Co-
misión de Desarrollo Nacional y Reforma de China (la antigua Comisión
de Planicación Estatal), el caso del COSIPLAN, que únicamente atiende
a Surámerica, por lo que quedan fuera México, Centroamérica y el Caribe,
no se constituye en el brazo ejecutivo del Foro CELAC-China. No obstan-
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Jaime Antonio Preciado Coronado Geopolíca de la planeación del desarrollo:
el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN-UNASUR), en el Foro CELAC-China
te, China concibe al BRI desde una visión regional integral y diseña sus
relaciones bilaterales con cada uno de los 33 países que conforman la CE-
LAC. De cualquier forma, una pregunta pendiente de responder se reere
al resultado de las relaciones bilaterales y del Foro CELAC-China en cuan-
to a la producción de bienes públicos globales en América Latina, ya que
la dispersión de inversiones en un marco de privatización y desregulacn
no contribuyen a una conectividad programada en un conjunto regional.
El Consenso de Beijing o el Consenso Asiático, tiene una proyec-
ción global que impacta distintos órdenes geopolíticos. La “Iniciativa de
la Franja y la Ruta” (Belt and Road Initiative, BRI) se enmarca en la pla-
neación pública de una estrategia mundial que repercute en el imaginario
global del orden mundial, tanto como en su orden geopolítico interno
nacional y subnacional. La planeación del Área de la Bahía de Guangdon-
g-Hong Kong-Macao ejemplica el megaproyecto de interconectividad
regional más importante de la Franja y la Ruta; articulado con seis corre-
dores transnacionales que prevén impulsar la exportación (going out) y la
reconversión interna regional (bringing in), crea un modelo que impulsa
la conectividad (smart plug in) y los corredores terrestres y maritimos de
la principal región continental de China. Esta planeación regional cuen-
ta con una política industrial que fomenta clústeres, servicios de tercera
generación, la econoa digital de la información y del conocimiento,
además del turismo, aunque no dispone de una política energética, ni
alimentaria, ni de producción de commodities
7
.
En contraste, son limitadas las potencialidades de la planeación re-
gional supranacional, nacional y subnacional, de la instancia dedicada a
la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana (IIRSA), que
impulsó la Unión Suramericana de Naciones (UNASUR), en 2000 y que
desde 2009, como parte de una estrategia anticrisis global se denomina: el
Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN).
Su ámbito de acción ejecutiva es de orden intra continental, marginal-
mente para el desarrollo costero y con un proyecto de interconectividad
que vincula los Oceános Pacíco y Atlántico. Son megaproyectos dedica-
dos a la conectividad (smart plug in), a la realización de ejes carreteros,
proyectos de electricación, presas hidroeléctricas, obras hidráulicas y
planeación urbana concertada, que coincidieron con proyectos de inter-
conectividad regional incluidos en la Franja y la Ruta. Sin embargo, la
cancelación en los hechos de la UNASUR y por lo tanto del COSIPLAN,
a partir de 2017, aunada al debilitamiento actual del MERCOSUR deja
huérfana la experiencia planicadora en ALYC.
En coincidencia con Vadell, Secches y Burger (2019, p. 51) “La hege-
monía de la globalización basada en la ‘supraterritorialidad’ no puede re-
producirse sin su componente de capital anclado en territorios, moldeando
la geografía y geopolítica del globo. China lidera este proceso de contra-
-movimiento a partir de un conjunto de respuestas económicas y políticas
a la crisis”, que están incluidas en el BRI. El mito neoliberal del mercado
atorregulado queda desnudado frente al caos y crisis del capitalismo.
La geopolítica profesional dominante implementa reformas cen-
tradas en el mercado; su geopolítica práctica está operada por políticas
públicas principalmente orientadas hacia la exportación de commodities
7. Este megaproyecto representa una
pieza protagónica de la Franja y la Ruta,
por la fuerza que toma la geografía de la
interconectividad regional supranacio-
nal, nacional y subnacional.
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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 8, n. 3, (set. 2020), p. 91-109
propia del neoextractivismo, que impide una política industrial generadora
de cadenas de valor, sin una geografía de la interconectividad planicada.
Sus límites están determinados por la nanciarización mundial a través del
Banco Interamericano de Desarrollo, BID y del Banco Mundial. Probable-
mente, la ampliación de las relaciones entre China y ALYC, dará nuevas pis-
tas autonómicas para llevar a cabo las acciones derivadas de la planeación
pública del desarrollo. Resta, sin embargo, una geopolítica popular que
resiste los embates del neoextractivismo y de la Geografía de la Interconec-
tividad no planicada, lo cual alienta la acumulación capitalista por des-
posesión y la depredación de la biodiversidad e impulsa la crisis climática
ambiental, donde la incrementada persistencia de movimientos socioam-
bientales en América Latina y el Caribe se resiste frente a la dominación.
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ANEXOS
Carta 1 – Cuatro geopolíticas que cruzan América Latina y el Caribe
108
estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 8, n. 3, (set. 2020), p. 91-109
Carta 2 – Ejes de interconectividad COSIPLAN en la “Franja y la Ruta” BRI
Fuente: Elaboración propia con base COSIPLAN
Carta 3 – Ejes de interconectividad COSIPLAN y vision china desde la “Franja y la
Ruta” BRI
109
Jaime Antonio Preciado Coronado Geopolíca de la planeación del desarrollo:
el Consejo Suramericano de Infraestructura y Planeamiento (COSIPLAN-UNASUR), en el Foro CELAC-China
Cuadro 1 – Obras relacionadas com inversión o prestamos o empresas Chinas em
América Latina del 2000 al 2018
Fuente: Elaboración propia con base en The Dialogue: Leadership for the Americas
(2018)
Cuadro 2 – Inversiones y prestamos chinos en Amética Latina del 2000 al 2018
Fuente: Elaboración propia con base en RED ALC-CHINA Red Académica de América
Latina y el Caribe sobre China