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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 9, n. 1, (abr. 2021), p. 94-111
Tecnologías emergentes, poderes en
competencia y regiones en disputa:
América latina y el 5G en la contienda
tecnológica entre China y Estados Unidos
Emerging technologies, competing powers and disputed
regions: Latin America and 5G in the technological contest
between China and the United States
Tecnologias emergentes, potências concorrentes e regiões
disputadas: América Latina e o 5G na confrontação
tecnológica entre China e os Estados Unidos
Sandra Colombo
1
María Paz López
2
Nevia Vera
3
DOI: 10.5752/P.2317-773X.2021v9.n1.p94
Recibido el 23 de mayo de 2020
Aprobado el 29 de junio de 2020
R
El presente artículo se centra en la vigente disputa tecnológica entre Estados
Unidos y la República Popular China, haciendo hincapié en el impacto que la
misma presenta a nivel latinoamericano. Más precisamente, analiza las medidas
y presiones que, frente a la implementación -real y potencial- de la tecnología de
5G china en América Latina, pone en marcha Estados Unidos, en el intento de
contener la primacía tecnológica del gigante asiático sobre su histórica área de in-
uencia y predominio. Para ello, se adopta un enfoque cualitativo, se estudian dos
casos especícos –Brasil y Argentina-, y se analizan artículos, documentos y notas
periodísticas. Se concluye en que, a pesar de las crecientes expresiones de esta puja
sino-estadounidense en torno de la implementación de la tecnología de 5G en terri-
torio latinoamericano, la cual atraviesa aspectos fundamentales como la seguridad
y la autonomía tecnológica, los países de la región no han colocado aún la temática
en agenda. En especial, Argentina y Brasil no han podido superar sus diferencias
políticas recientes, lo cual debilita su capacidad de negociación en la materia.
Palabras clave: Tecnología. Estados Unidos. China. Argentina. Brasil.
A
This article focuses on the current technological dispute between the United
States and the People’s Republic of China, emphasizing its impact at the Latin
1. Doctora en Sociología (UNESP).
Profesora del Departamento de Rela-
ciones Internacionales (FCH-UNICEN).
Investigadora del Centro de Estudios
Interdisciplinarios en Problemáticas
Internacionales y Locales (CEIPIL-UNI-
CEN-CIC). Argentina. ORCID: https://
orcid.org/0000-0002-9112-4775
2. Doctora en Ciencias Sociales (UNLP).
Docente del Departamento de Relacio-
nes Internacionales (FCH-UNICEN) y del
Departamento de Filosofía (FD-UNICEN).
Investigadora del Centro de Estudios
Interdisciplinarios en Problemáticas
Internacionales y Locales (CEIPIL-UNI-
CEN-CIC). Argentina. ORCID: https://
orcid.org/0000-0003-3069-3613
3. Licenciada en Relaciones Inter-
nacionales (UNICEN). Doctora en
Ciencia Política (UNSAM). Becaria
doctoral CONICET. Investigadora de
Centro de Estudios Interdisciplinarios en
Problemáticas Internacionales y Locales
(CEIPIL-UNICEN-CIC). Argentina. ORCID:
https://orcid.org/0000-0002-1148-654X
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Sandra Colombo, María Paz López, Nevia Vera Tecnologías emergentes, poderes en competencia y regiones en disputa:
América lana y el 5G en la conenda tecnológica entre China y Estados Unidos
American level. More precisely, it analyzes the measures and pressures the
United States are launching, faced with the implementation -real and poten-
tial- of Chinese 5G technology in Latin America, in an attempt to contain the
technological primacy of the Asian giant over its historical area of inuence
and dominance. To achieve this, the article proposes the adoption of a qualita-
tive approach to study two specic cases – Brazil and Argentina – through the
analysis of articles, documents and journalistic notes. It concludes that, despite
the growing expressions of this Sino-US bid regarding the implementation of
5G technology in Latin American territory, which pierces fundamental aspects
such as security and technological autonomy, the countries of the region have
yet to put this subject on their agendas. In particular, Argentina and Brazil have
not been able to overcome their recent political dierences, which weaken their
negotiating capacity in this area.
Keywords: Technology. United States. China. Argentina. Brazil.
R
O artigo centra-se na atual disputa tecnológica entre os Estados Unidos e a
República Popular da China, enfatizando seu impacto que ela representa no
nível latino-americano. Mais precisamente, analisa as medidas e pressões que,
diante da implementação – real e potencial – da tecnologia 5G chinesa na
América Latina, os Estados Unidos estão lançando na tentativa de conter a
primazia tecnológica do gigante asiático sobre sua área histórica de inuência e
domínio. Para isso, adota-se uma abordagem qualitativa, para estudar dois casos
especícos – Brasil e Argentina – por meio da análise de artigos, documentos e
notas jornalísticas. Conclui-se que, apesar das crescentes expressões dessa oferta
sino-americana em relação à implementação da tecnologia 5G no território lati-
no-americano, que atravessa aspectos fundamentais como segurança e autono-
mia tecnológica, os países da região ainda não têm colocado o assunto em suas
agendas. Em particular, Argentina e Brasil não foram capazes de superar suas
recentes diferenças políticas, o que enfraquece sua capacidade de negociação
nessa área.
Palavras chave: Tecnologia. Estados Unidos. China. Argentina. Brasil.
Introducción
El inicio de un nuevo ciclo de innovación tecnogica (MAZZU-
CATO, 2015; PÉREZ, 2010), también denominado como sociedad digi-
tal o cuarta revolución industrial (SCHWAB, 2016), promueve la reorga-
nización productiva y cambios sociales e institucionales, a partir de las
plataformas digitales, la automatización y la inteligencia articial. Estas
transformaciones denirán no solo la futura competitividad de las econo-
mías nacionales sino que, debido a que la tecnología constituye un factor
determinante del poder económico, militar e internacional de los Estados
(BLINDER, 2017), afectarán la posición relativa de los países, resultando
por lo tanto un factor de desestabilización del orden mundial. Es por esto
que se asiste a una disputa por el dominio de las tecnologías emergentes y
de los mercados que ellas generan, en el contexto de una puja geopolítica,
entre Estados Unidos y la República Popular China (RPCh).
En este marco, la tecnología 5G o quinta generación de conectivi-
dad inambrica, constituye un área estratégica en tanto permite mejoras
en las velocidades de transmisión, una reducción en la latencia (retardo) y
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una conexión de alta conabilidad de gran cantidad de dispositivos. Esta
tecnología posibilitará avanzar hacia una sociedad digital con millones
de objetos comunicados entre sí transmitiendo datos en tiempo real, y
facilitará el desarrollo de otras tecnologías, como Internet de las cosas,
la inteligencia articial, vehículos autónomos, la industria 4.0, la teleme-
dicina y las biociencias, el uso masivo del big data, la robótica, compu-
tación cuántica, o la realidad virtual. Sin embargo, dado que el sistema
5G facilita una gran acumulación de datos, es verosímil el temor de que
pueda posibilitar el acceso a información condencial y que éstos puedan
ser utilizados para nes políticos o militares (ROSALES, 2020; MORET
MILLÁS, 2019).
Este artículo se propone examinar cómo se expresa la disputa sis-
témica entre la RPCh y Estados Unidos en América Latina, analizando
en particular la puja generada en torno a la tecnología de 5G. Para ello,
parte de una estrategia metodogica cualitativa, basada en la revisión
bibliográca y de fuentes secundarias, buscando indagar el impacto de
esta competencia tecnogica en Argentina y Brasil, países que se han des-
tacado por impulsar procesos de coordinación política y de integración en
la región.
El trabajo está organizado en tres partes; en la primera se analiza, a
partir del desarrollo de la tecnología 5G, la denominada guerra tecnológi-
ca en la que Estados Unidos busca preservar su liderazgo y denir las nor-
mas de la nueva economía digital del siglo XXI, conteniendo el ascenso de
China mediante el ataque a sus empresas tecnológicas más emblemáticas.
En la segunda parte, se estudia el posicionamiento de América Latina
como territorio en disputa a partir del avance de la RPCh y la reacción
tardía de Estados Unidos. Las presiones de Washington para bloquear
la participación de empresas chinas en la implementación de 5G, puede
convertir a la región en un área de inuencia estadounidense a semejanza
de lo ocurrido durante la Guerra Fría, con serias consecuencias futuras
para la región. Por último, se abordan los casos de Argentina y Brasil,
identicando si la adopción de la tecnología 5G en el contexto de puja
hegemónica está en agenda, y si hubo iniciativas de coordinar políticas de
manera bilateral o con los países de la región.
La “guerra tecnológica” entre Estados Unidos y China
No es novedad que en la actualidad se asiste a una disputa entre Es-
tados Unidos y China, como consecuencia del impresionante desempeño
económico y la presencia global del país asiático. En 2010 China se convir-
tió en la primera potencia comercial y se posicionó como la segunda eco-
nomía del mundo, y si bien su ritmo de crecimiento ha disminuido en los
últimos años, se proyecta que para 2030 se convertirá en la economía más
poderosa del sistema internacional. China es hoy una potencia tecnológi-
ca y líder global de la innovación. Es uno de los principales exportadores
de bienes de alta y media tecnología, y sus empresas se posicionan entre
los primeros puestos mundiales, principalmente en aquellos sectores de
mayor complejidad, como TIC, automatización y tecnologías inteligen-
tes, desplazando a empresas occidentales.
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América lana y el 5G en la conenda tecnológica entre China y Estados Unidos
El acelerado ascenso de China provocó la reacción de la dirigencia
estadounidense. El gobierno de Barack Obama (2009 – 2016) reconoció la
necesidad de contener a la potencia asiática, y Donald Trump calicó a
este país como uno de los principales desafíos al poder global de Estados
Unidos. La escalada del conicto comercial que se produjo por el crecien-
te décit que Estados Unidos mantiene con China, fue una manifesta-
ción de la puja entre estas potencias. Bajo el sloganUnited States rst, el
gobierno de Trump impuso en 2018 medidas restrictivas al intercambio
bilateral recurriendo a aranceles, subsidios, exigencias administrativas,
control de inversiones extranjeras directas, y la revisión del Régimen de
Control de Exportaciones (ECRA) en sectores tecnológicos donde China
representaba un desafío. Todas estas disposiciones reeditaban políticas
proteccionistas y ponían en cuestión el orden liberal construido desde la
Segunda Guerra Mundial (ACTIS; CREUS, 2018).
Estas medidas no tuvieron como objetivo únicamente disminuir
el décit comercial estadounidense, sino que son parte de una estrategia
mayor destinada a contener la inuencia de China en el plano global,
ralentizando su economía, afectando sus exportaciones de contenido
tecnológico y retardando sus proyectos de innovación. Por ello, algunos
autores arman que Trump no ha instalado una guerra comercial sino
una “guerra fría tecnológica” (WU; HOENIG; DORMIDO, 2019) con una
batería de medidas tendientes a contener a China, o por lo menos frenar
su ascenso tecnológico y proteger la ventaja que Estados Unidos todavía
tiene en las industrias intensivas en conocimiento.
La importancia de la tecnología en el conicto bilateral quedó evi-
denciada en el Acuerdo Comercial-Fase I rmado entre Estados Unidos y
la RPCh en enero de 2020, que dedica sus dos primeros capítulos a la pro-
tección de la propiedad intelectual y a la transferencia de tecnología. En
ellos, las Partes se comprometen a instaurar sistemas legales integrales
que protejan de manera justa, adecuada y efectiva las patentes, marcas
registradas y derechos de autor, y acuerdan establecer procedimientos
civiles y penales para combatir la infracción en línea, la piratería y falsi-
cación de productos, y la violación de secretos comerciales. Asimismo,
se estipula que la transferencia de tecnología debe ocurrir de manera vo-
luntaria, de acuerdo a la dinámica del mercado y sin presiones por parte
de los funcionarios gubernamentales. Si bien las cláusulas del Acuerdo se
aplican a ambas Partes, estos capítulos están explícitamente orientados a
que la RPCh cumpla nalmente con las normas sobre propiedad intelec-
tual y transferencia de tecnología que los Estados Unidos vienen exigien-
do de manera insistente en los últimos años.
Es en este contexto de puja tecnogica que deben entenderse las
restricciones sobre la empresa Huawei Technologies Co., la multinacional
de origen chino especializada en tecnologías de la información y la co-
municación (TIC), segundo fabricante de teléfonos inteligentes después
de Samsung, que lidera el desarrollo del servicio 5G y posee uno de los
mayores presupuestos en Investigación y Desarrollo (I+D) del mundo
4
.
Las acciones del gobierno de Trump contra Huawei comenzaron
en 2018 cuando acusó a la empresa de usar su tecnología para robar se-
cretos comerciales de compañías estadounidenses y enviar información
4. En 2018, Huawei invirtió 14.300
millones de dólares en I+D, lo que
constituye un 30% más que el gasto
combinado de Ericsson y Nokia, sus
dos principales competidoras. Por otra
parte, en 2019 la empresa Huawei,
junto a ZTE, concentraban el 40% de
las patentes referidas a 5G entre las
cinco principales empresas globales
(STATISTA_ES, 2019).
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condencial de la administración gubernamental al partido comunista
chino. Desde entonces, Trump la calicó como una amenaza a la seguri-
dad nacional estadounidense y desató una batería de medidas en su con-
tra. Prohibió que los organismos del gobierno federal utilicen sus equi-
pamientos y servicios; impidió que las empresas estadounidenses usen
su tecnología o sean sus proveedoras; inició una batalla legal acusando
penalmente a la empresa de diversos crímenes contra la seguridad de paí-
ses occidentales; y anunció restricciones a la venta de semiconductores a
Huawei por parte de multinacionales extranjeras como Taiwan Semicon-
ductor Manufacturing Company (TSMC) y Samsung Electronics, buscando
agravar la situación de Huawei, que en el balance 2019 declaró los bene-
cios más bajos desde 2017
5
.
Las medidas restrictivas impuestas por el presidente Trump fueron
moderadas o aplazadas durante un año y medio luego de las rondas de
negociaciones mantenidas por los gobiernos de ambos países a nes de
2019, y se permitió que las empresas locales continuaran trabajando con
Huawei para cubrir el servicio de telecomunicaciones en áreas rurales,
aunque permaneció la prohibición de su participación en el desarrollo e
implantación de las redes de 5G, uno de los sectores donde la disputa tec-
nogica ha sido más evidente (SUHAUNA HUSSAIN, 2019).
En respuesta a las medidas impuestas por el gobierno de Trump,
la RPCh anunció la decisión de reemplazar la totalidad de las computa-
doras, los sistemas operativos, las aplicaciones de software y el cableado
de bra óptica utilizado por las ocinas gubernamentales. La directiva
conocida como 3-5-2 supone el abandono de las plataformas ofrecidas por
Windows, el buscador Google y la totalidad del software no programado
localmente para el año 2022, afectando principalmente a las empresas
estadounidenses Microsoft, HP y Dell (ELBAUM, 2019).
Una de las posibles consecuencias de la disputa tecnológica, es que
la RPCh acelere los planes de independencia tecnológica y se ingrese en
una dimica que aliente la desvinculación o “desacople” entre ambos
países, estableciendo nuevamente zonas de inuencia, fundamentalmen-
te en los sectores de tecnologías avanzadas donde se están deniendo los
estándares y patrones tecnológicos que regirán los productos y procesos
que condicionarán las relaciones económicas y sociales en un futuro pró-
ximo (DEKKER; OKANO-HEIJMANS 2019).
La red 5G en un mundo en disputa
La avanzada estadounidense contra Huawei expresa la puja por lo-
grar la supremacía tecnológica en un área estratégica como la 5G, debido
al creciente valor de la información. Para instalar la red 5G se requie-
re una inversión enorme en infraestructura que pocas empresas pueden
llevar adelante: torres de comunicaciones eléctricas situadas en distintos
lugares estratégicos, una gran expansión de cables de bra óptica y la
instalación de millones de microceldas que deben conectarse entre sí (LU-
ZZI, 2020). Las empresas que están compitiendo por este nicho tecnoló-
gico son principalmente las chinas Huawei y ZTE, las europeas Nokia
(Finlandia) y Ericsson (Suecia) y la surcoreana Samsung, dets vienen las
5. Son significativas en este sentido,
las palabras del Subsecretario adjunto
de política cibernética e internacional
de Estados Unidos, Robert L. Strayer,
quien afirmó que: “No podemos poner
la información de nuestro departamento
de inteligencia en peligro, el Partido
Comunista Chino pueda tener acceso
a ella”. Esta declaración se realizó al
tiempo que el Secretario de Estado,
Mike Pompeo, afirmaba en la Conferen-
cia de Seguridad de Múnich de febrero
2020, que Huawei y las tecnológicas
chinas son el “caballo de Troya” de
los servicios de inteligencia de Beijing
(GUILLEN, 2020).
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Sandra Colombo, María Paz López, Nevia Vera Tecnologías emergentes, poderes en competencia y regiones en disputa:
América lana y el 5G en la conenda tecnológica entre China y Estados Unidos
estadounidenses Qualcomm e Intel o la surcoreana LG, las cuales tienen
una escala menor. Por primera vez, China está en condiciones de liderar
la próxima generación de comunicaciones móviles, ya que de todas ellas
Huawei es la mejor posicionada para ofrecer un equipamiento con alto
desarrollo tecnológico a un menor costo, y la única que está involucrada
en casi todos los aspectos de la red (ELMAN, 2019).
Varios países han comenzado a implementar de manera limitada y
progresiva la tecnología de 5G. El primero fue Corea del Sur en abril de
2019, y luego lo hicieron Estados Unidos, China, Australia, Japón, España,
Alemania y Reino Unido hasta sumar 38 países con conectividad 5G a
mayo de 2020. A medida que se desplegaba la tecnología 5G en el mundo,
el gobierno de Trump comenzó a presionar a los países aliados para que
prohibieran la participación de empresas chinas en todos los sectores de la
infraestructura 5G ante el peligro de espionaje y de ataques cibernéticos,
y que optaran por “proveedores seguros y ables” como Ericsson, Nokia
o Samsung. En este contexto, Australia, Nueva Zelanda y Japón fueron
los primeros en prohibir la participación de Huawei en la arquitectura de
sus redes de telecomunicaciones, mientras que otros aliados históricos de
Estados Unidos –como Canadá y Reino Unido- rechazaron la política de
veto argumentando que no había evidencias de espionaje. Por su parte,
la Unión Europea anunció la decisión de no excluir a ninguna empresa
proveedora de infraestructura 5G para evitar la dependencia de un único
fabricante, así como la implementación de un conjunto de instrumentos
para reforzar la seguridad en las redes y dispositivos.
Las presiones de Estados Unidos respecto a prohibir la participa-
ción de Huawei, colocan a los países frente al dilema de modernizar lo
más pronto posible sus redes de telecomunicaciones con tecnología china
para que sus economías no pierdan competitividad, o mantener buenas
relaciones con Washington. Los gobiernos de países aliados, en especial
los europeos, son conscientes de que si excluyen a Huawei lo más proba-
ble es que se ralentice el despliegue de la tecnología 5G y que los costos
se encarezcan. Como se señalara oportunamente, Estados Unidos les está
exigiendo que sacriquen su interés económico para beneciar el lidera-
zgo americano.
A pesar de la campaña global contra Huawei llevada a cabo por
el gobierno de Trump, la empresa continuó rmando contratos con un
creciente número de países para desplegar redes 5G debido a que –según
lo señalan los distintos gobiernos- tiene equipos más competitivos que las
empresas europeas y ofrece un mejor nanciamiento. En febrero de 2020,
anunció que el número de contratos comerciales para 5G había ascendido
a 91, quedando en primer lugar luego de sobrepasar a Ericsson. La mayo-
ría de los socios son países europeos, una decena de asiáticos y siete lati-
noamericanos
6
. En África, Huawei está protagonizando desde hace años
una signicativa penetración, aunque hasta el momento, sólo dos países
lanzaron comercialmente el servicio 5G.
En América Latina Huawei ha logrado posicionarse como una em-
presa líder, rmando contratos para ofrecer soporte y construir redes de
telecomunicaciones en más de 20 países de la región. Desde 2018, ocupa
la primera o segunda posición en México, Colombia, Perú, Chile y Cen-
6. Los datos sobre cuáles son los países
en los que Huawei está desplegan-
do redes 5G aparecen dispersos e
imprecisos. Hay registros de acuerdos
con operadores de España, Reino Unido,
Italia, Alemania, Rusia, Rumania, Suiza,
Corea del Sur, Indonesia, Sudáfrica,
Filipinas, Arabia Saudí, Emiratos Árabes
y Kuwait. India, por su parte, dejó que
Huawei participe de las pruebas de 5G.
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troamérica, y se proyecta como un proveedor relevante de los servicios y
equipos necesarios para el despliegue de las redes 5G.
Por lo tanto, la región también se enfrenta a la disyuntiva de ali-
nearse con los intereses de Washington o aceptar la infraestructura menos
costosa ofrecida por Huawei. Los países latinoamericanos deben evaluar
muy cuidadosamente los costos que implica aceptar que las empresas de
la RPCh operen como proveedoras de la tecnología 5G en sus territorios,
dado que esta región continúa siendo considerada por el establishment es-
tadounidense como su zona de inuencia.
América Latina en disputa: el avance de la RPCh en la región
Como se dijo, frente a los cambios en el tablero geopolítico mun-
dial, América Latina se encuentra tensionada entre las “asociaciones es-
tratégicas” impulsadas por la RPCh y las aspiraciones de Washington de
mantener la zona al sur del Rio Bravo como su “patio trasero” (BOLINA-
GA, 2019; SLIPAK; GHIOTO, 2019).
Las relaciones entre la RPCh y los países latinoamericanos se forta-
lecieron y densicaron desde inicios del siglo XXI al tiempo que se difu-
minaba la presencia de Estados Unido abstraído por la lucha global contra
el terrorismo. En este período, como resultado del fracaso del Consenso
de Washington, los gobiernos postneoliberales de América Latina en-
sayaron distintos grados de autonomía con respecto a Estados Unidos,
crearon espacios de integración económica y coordinación política sin la
presencia del hegemón, y se vincularon crecientemente con potencias ex-
tra-regionales, buscando diversicar sus vínculos internacionales.
Como correlato, la RPCh que estaba expandiendo su inuencia en
el ámbito mundial con la estrategia “Go Global, desplegó una diplomacia
multifacética en América Latina, proponiendo una agenda amplia con la
participación de actores públicos y privados diversos (MARTÍNEZ COR-
TEZ, 2017). En el plano político, la RPCh propuso una vinculación al-
ternativa a la formulada por las instituciones tradicionales de occidente,
al sustentarla sobre los principios de coexistencia pacíca, respeto por la
soberanía y la integridad territorial, no agresión, no interferencia en los
asuntos internos de otros países, y benecios recíprocos. En este marco,
los lineamientos de las relaciones bilaterales planteados por China queda-
ron enunciados en el “Libro Blanco” sobre América Latina y el Caribe de
2008, y la nueva versión de 2016, donde se acordó una cooperación equita-
tiva y mutuamente beneciosa. Desde entonces, se intensicaron las visi-
tas de altos dirigentes de China, y creció la cantidad de memorándums de
entendimiento y acuerdos de cooperación rmados entre Beijing y países
latinoamericanos.
Aunque la estrategia china apostó fuertemente al desarrollo de
relaciones bilaterales con los países latinoamericanos
7
, no descuidó las
negociaciones con los espacios regionales especialmente con la CELAC,
en donde no participa Estados Unidos, estableciendo en 2015 el Foro Chi-
na-CELAC para perseguir el benecio mutuo y promover el desarrollo
común. Allí, el presidente Xi Jinping propuso generar un nuevo marco
para la cooperación bilateral denominado “1+3+6”, asentado sobre los
7. China mantiene relaciones diplomáti-
cas con todos los países latinoamerica-
nos (a excepción de Belice, Guatemala,
Haití, Honduras, Nicaragua y Paraguay)
y ha creado asociaciones estratégicas
integrales con Brasil, México, Argenti-
na, Chile, Venezuela y Perú; relaciones
cooperativas de alto nivel con Colombia,
Costa Rica, Ecuador y Uruguay; y acuer-
dos de libre comercio con Chile, Perú
y Costa Rica. También tiene represen-
tación política en varias instituciones
hemisféricas: es Estado Observador en
la Organización de Estados Americanos
(OEA) y en la Asociación Latinoamerica-
na de Integración (ALADI), es miembro
del Banco Interamericano para el Desar-
rollo (BID), del Banco de Desarrollo del
Caribe y Observador en el Parlamento
Centroamericano (PARLACEN).
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Sandra Colombo, María Paz López, Nevia Vera Tecnologías emergentes, poderes en competencia y regiones en disputa:
América lana y el 5G en la conenda tecnológica entre China y Estados Unidos
tres grandes motores del desarrollo integral, comercio, inversión y coo-
peración nanciera; y focalizado en seis áreas especícas: energía y recur-
sos naturales, desarrollo de infraestructura, agricultura, manufacturas,
innovación cientíca y tecnogica y TICs.
En el aspecto comercial, la RPCh se posicionó como el primer o se-
gundo socio de la mayoría de los países de la región desplazando a países
europeos y a Estados Unidos. El dinamismo de la economía china traccio-
nó el crecimiento latinoamericano a partir de la demanda de commodities
y productos de baja intensidad tecnológica, necesarios para sustentar sus
índices de crecimiento y consolidar su seguridad alimentaria y energética
(LAUFER, 2019).
Además, la RPCh se convirtió en la principal fuente de nancia-
miento de proyectos de desarrollo regional, superando a organismos
tradicionales como el Banco Mundial o el Banco Interamericano de De-
sarrollo (SERBIN, 2017); y fue el origen de ujos de inversión extranjera
directa orientada primordialmente hacia los sectores de minería y ener-
gía, infraestructura y servicios, y en menor medida, hacia sectores como
el agroalimentario, bienes raíces, e incluso en el sector TIC’s por parte
de empresas como Huawei y ZTE. Asimismo, los bancos chinos –en es-
pecial el Banco Chino de Desarrollo y el Banco Chino de Importación-
-Exportación–, otorgaron un ujo creciente de créditos, constituyendo al
país asiático en un proveedor primordial de capitales especialmente para
aquellos países con baja calicación crediticia (GIRADO, 2013; REMES;
QUESADA, 2019). Por último, es importante mencionar que las empre-
sas manufactureras y tecnológicas chinas también han desembarcado con
inversiones en la región. Ejemplo de ello son las operaciones en el sec-
tor telecomunicaciones, producción automotriz y electrónica de rmas
como Chery, Haier, Huawei, Jincheng, Lenovo, Alibabá y ZTE, entre
otras (NIU, 2017).
Un hecho que evidencia la relevante inuencia política y económi-
ca de RPCh en América Latina, es la inclusión de países latinoamericanos
en el gran proyecto de la potencia asiática para el siglo XXI, la Franja y
la Ruta de la Seda lanzada en 2013. Ésta es una iniciativa geoestratégi-
ca destinada a facilitar la circulación de mercancías e inversiones en pos
de incrementar la tasa de ganancia de las empresas chinas y expandir su
inuencia internacional. Está constituida por corredores económicos ter-
restres y marítimos, que se fortalecen mediante la construcción y am-
pliación de obras de infraestructura y de líneas de transmisión de datos,
lo que se denomina “Ruta de la seda digital. Si bien al inicio planteaba
llegar a países de Asia Central, Rusia y Europa occidental, la iniciativa
ha seguido evolucionando hasta incorporar a países latinoamericanos, lo
que sin dudas representa un desafío a la supremacía estadounidense en la
región.
Para la RPCh, la vinculación con América Latina le ha permitido
incrementar su prestigio y su legitimidad como potencia global, proyec-
tar sus intereses geoestratégicos, proveerse de materias primas y recur-
sos naturales esenciales, y colocar capitales, Inversión Extranjera Directa
(IED), manufacturas y servicios, generando oportunidades comerciales
para las empresas chinas. Para los países latinoamericanos, la relación con
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la RPCh ha posibilitado ampliar las opciones de inserción internacional,
mejorar la balanza de comercio con el consiguiente ingreso de divisas, y
obtener créditos o IED para planes de infraestructura destinados a mejo-
rar la competitividad económica o las condiciones de vida de su población
(NIU, 2017; LAUFER, 2019; ROSALES, 2020).
El fortalecimiento de la vinculación con China ha sido aceptado por
las dirigencias de la región en sus diferentes vertientes ideológicas, aun
cuando continúan los debates en medios políticos y académicos sobre si
esta vinculación generará para América Latina oportunidades de desar-
rollo o una reedición de la inserción periférica con un patrón asimétrico
de intercambios económicos.
La presencia creciente de la RPCh en América Latina provocó la
reacción de Washington que sintió amenazada su hegemonía hemisféri-
ca, convirtiendo a la región en un espacio en disputa. En el contexto de
la confrontación geopolítica por la transición de poder, el gobierno de
Trump ha buscado no sólo contener sino revertir la inuencia de China
en los países latinoamericanos, invocando la doctrina Monroe y colocán-
dolos frente al peligro de quedar atrapados en la guerra tecnológica entre
Estados Unidos y la RPCh, en un contexto de expansión de la 5G.
Tokatln (2020) arma que en política exterior Trump implementa
una “primacía ofuscada” y una “diplomacia de la sumisión, por la cual
descree y rechaza los ámbitos multilaterales, amenaza y apela al uso
de la fuerza. Frente a sus adversarios, la estrategia ha sido golpear con
intensidad en el cortísimo plazo para comenzar a negociar después. En
América Latina, su gobierno instala con renovado ímpetu la presunción
hegemónica, es decir “la idea de que los Estados Unidos tienen el dere-
cho de insistir en la solidaridad -por no decir la subordinación- política,
ideogica, diplomática y económica de todo el Hemisferio Occidental
(LOWENTHAL, 2007, p. 162).
América latina y el 5G en la contienda tecnológica entre China y EEUU
Tal como se mencionó anteriormente, América Latina no ha que-
dado exceptuada de la disputa por sus mercados y el control de las nuevas
tecnologías, especícamente la red 5G. La aceptación de los equipamien-
tos chinos por parte de los países de la región no sólo representa una
amenaza a la seguridad hemisférica según lo expresado por el gobierno
de Trump, sino que además signicaría perjuicios económicos a las em-
presas de Europa y Estados Unidos debido a la importancia para nada des-
preciable del mercado latinoamericano. Según la organización 5G Améri-
cas (2020), para junio de 2019 había 701 millones de líneas móviles, de las
cuales el 84% tenían capacidad de acceso a banda ancha móvil, y proyecta
que los suscriptores de teléfonos inteligentes aumenten en 73 millones
para 2024, superando los 565 millones. Este crecimiento ha estimulado el
despliegue de las conexiones de LTE, las cuales se incrementarán de unos
258 millones a nales de 2018 a más de 504 millones en el año 2022. Por
supuesto, se debe tener en cuenta que América Latina padece una enor-
me heterogeneidad infraestructural donde conviven tecnologías 2G y 3G
junto al 4G que continúa recibiendo inversiones (BALBO, 2019).
103
Sandra Colombo, María Paz López, Nevia Vera Tecnologías emergentes, poderes en competencia y regiones en disputa:
América lana y el 5G en la conenda tecnológica entre China y Estados Unidos
Varios países como Argentina, Brasil, Colombia, Chile, México y
Perú han comenzado ya las pruebas de 5G en sus territorios o se disponen
a hacerlo con la utilización de equipamientos ofrecidos por Huawei, Nokia
y Ericsson, mientras que Uruguay es por el momento, el único país que ya
dispone de una red 5G en dos localidades -con la intención de ser ampliada
al resto de su territorio- de la mano de la estatal Antel y de Nokia. Res-
pecto a la difusión de la tecnología de quinta generación en la región, las
perspectivas más optimistas predicen que ocurrirá en 2021 (WALLACE,
2019), mientras que las más moderadas avizoran que se alcanzaría un 40%
de cobertura recién en 2025 (ORELLANA; COVALIU, 2019).
Ante la inminencia del despliegue de 5G en la región, los países lati-
noamericanos se encontrarán tarde o temprano ante la disyuntiva de ali-
nearse con los intereses de Washington o aceptar una infraestructura más
competitiva ofrecida por Huawei. La opción por una u otra tecnología no
es menor porque tendrá consecuencias no sólo en el ámbito de la seguri-
dad según lo presenta Estados Unidos, sino que tiene implicancias geopo-
líticas que pueden condicionar el desarrollo futuro de la región.
A pesar de ello, la tecnología 5G no parece haber sido un tema prio-
ritario en la agenda de los espacios de integración latinoamericana, a ex-
cepción de lo registrado en la CELAC
8
y en la ex Corporación Andina
de Fomento (CAF)
9
, hoy Banco de Desarrollo de América Latina. Por lo
tanto, pareciera que no existen instancias concretas y efectivas de coordi-
nación de políticas de telecomunicaciones entre los países de la región, los
cuales abordan las medidas telecomunicacionales como objetos de políti-
cas atinentes a su soberanía nacional.
A continuación, se focalizará el alisis en dos países latinoame-
ricanos de signicativa importancia económica y política, Argentina y
Brasil, que han liderado y dinamizado procesos de integración y coope-
ración regionales. Se identicará si la adopción de la tecnología 5G en el
contexto de puja hegemónica es un tema que está en agenda; la posición
de los gobiernos nacionales ante la posible participación de Huawei; los
actores que en ambos países se posicionan ante la temática; la voluntad
gubernamental de coordinar políticas bilateralmente o en los espacios de
integración.
Argentina y Brasil frente a la adopción de la 5G
El caso de Argentina
En Argentina desde inicios del siglo XXI se observa la presencia de
empresas chinas en el sector de telecomunicaciones. Su arribo al país se
produjo como consecuencia de los procesos de desregulación y privatiza-
ción del sector de telecomunicaciones ocurrido en los años noventa, que
convirtieron a la Argentina en uno de los mercados latinoamericanos más
atractivos para empresas del rubro (HUSLE, 2007). Las rmas chinas, en-
tre las que se encontraban Huawei y ZTE, se hicieron con segmentos del
mercado que no revestían interés para las empresas estadounidenses o
europeas. Así, se concentraron en la conectividad de áreas rurales o poco
8. En 2019 el Foro China-CELAC emitió
un informe donde se repasan los princi-
pales ejes de la relación bilateral. En él
se menciona la tecnología 5G, aunque
se limita a reafirmar la necesidad de
que la región se esfuerce en no perder
el tren de la modernidad, y a instar a
los países miembros a acabar con los
obstáculos en el camino de tal meta.
9. En 2019 en Argentina, se realizó
el 7mo Congreso Latinoamericano de
Telecomunicaciones, patrocinado por la
CAF – Banco de Desarrollo de América
Latina, en donde se desarrolló el tema
de la implementación de la red 5G en la
región, con representantes de empresas
del área -entre ellas Huawei-, y de la
Unión Internacional de Telecomunica-
ciones (ITU).
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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 9, n. 1, (abr. 2021), p. 94-111
desarrolladas, para luego escalar la cadena de valor y convertirse en im-
portantes proveedoras de equipos en el mercado nacional, desplazando y
reemplazando a proveedores europeos como Alcatel o Siemens, gracias
un abordaje comercial agresivo y sus bajos precios
10
(HUSLE, 2007, p. 6).
Es decir, la presencia de empresas chinas en el sector argentino de teleco-
municaciones que no es nueva, cobró relevancia a partir de la posibilidad
de la llegada de la tecnología 5G, y del contexto de puja geopolítico en la
que está inserta.
En cuanto a la adopción de la tecnología 5G, Argentina posee una
escasa infraestructura comunicacional – el país necesitará alrededor de 40
mil nuevas antenas, 200% más que las actuales-, un retraso en la plani-
cación estatal y una normativa poco amigable (ORELLANA; COVALIU,
2019). Ante esta situación, las empresas de telecomunicaciones Telecom
(Personal) y Telefónica (Movistar), aunque siguen enfocadas en la amplia-
ción de la red 4G, han comenzado a ejecutar pruebas de 5G con equipa-
miento de Ericsson, Nokia y Huawei (BALBO, 2019). Si bien los primeros
lculos optimistas ubicaron la puesta en marcha de las redes 5G en Ar-
gentina hacia el año 2020, análisis más moderados hablan del año 2022.
Hacia nales de 2019, en plena arremetida de Estados Unidos contra
Huawei en Europa, y apenas dos semanas después de la asunción del go-
bierno de Alberto Ferndez, la Embajada de Estados Unidos en Argenti-
na, a través de su cuenta de Tw itter ocial (@EmbajadaEEUUarg), publicó
un tweet
11
donde catalogaba a las empresas chinas de telecomunicaciones
como una amenaza y difundía una nota en Share America, la plataforma
del Departamento de Estado de Estados Unidos, titulada: “¿Por qué a Es-
tados Unidos le preocupa el 5G?”. En ella se arma que: “Desafortuna-
damente, la nueva infraestructura necesaria para la 5G puede hacer que
los países sean objeto de amenazas a su seguridad nacional. Una preocu-
pación importante es que el equipo pueda ser instalado por una empre-
sa que pueda ser controlada o inuenciada por un gobierno extranjero
(SHARE.AMERICA, 2019a). El artículo apuntaba contra el gobierno de
la RPCh debido a que: “los proveedores de telecomunicaciones chinos
están obligados por ley a servir a los intereses del gobierno chino y de sus
servicios de inteligencia. Si Huawei u otros fabricantes de equipos chinos
construyen la infraestructura para 5G, entonces el gobierno chino ten-
dría el potencial de ejercer control sobre esas redes”.
El 30 de diciembre de 2019, el diario La Nación –el más tradicional
y el segundo de mayor circulación en el país-, publicó una nota donde se
señalaba el sutil equilibrio que el presidente Fernández debía mantener
entre las potencias, sobre todo en la difícil situación de sobreendeuda-
miento heredado de la gestión anterior. En este escenario, el desafío del
gobierno argentino era avanzar en los acuerdos con China que databan
de la segunda presidencia de Cristina Ferndez (2011-2015), para la cons-
trucción de represas, una central nuclear o la implementación de la tecno-
logía 5G a cargo de Huawei, sin irritar a Trump. La nota enfatiza el poco
margen de autonomía del gobierno debido al endeudamiento, ya que una
mayor tensión con Estados Unidos, podría signicar un apoyo reticente
por parte de Washington a la hora de renegociar la deuda ante el Fondo
Monetario Internacional (SORIA, 2019).
10. Hacia mediados de los 2000, se
convirtieron en proveedoras de las dos
corporaciones de telecomunicación exis-
tentes en el país: Telecom (de capitales
franceses e italianos) y Telefónica (de
capitales españoles). En 2019, Huawei
Argentina tenía más de 500 empleados,
70% de los cuales eran locales. Asi-
mismo, la empresa se relaciona con los
operadores de telecomunicación como
Personal, Telefónica, Claro, DIRECTV,
Cablevisión, Sky Online, AR-SAT, etc.
Colaboró en la armado de dos mil sites
4G LTE. Participó en la construcción de
más de 30.000 km de la red troncal de
telecomunicaciones y lanzó en el país el
CPU IT server. También firmó acuerdos
de colaboración con universidades
argentinas como UBA y UADE (CANCIL-
LERÍA ARGENTINA, 2019).
11. Acceso al tweet en: https://
twitter.com/EmbajadaEEUUarg/sta-
tus/1210200618368995328.
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Sandra Colombo, María Paz López, Nevia Vera Tecnologías emergentes, poderes en competencia y regiones en disputa:
América lana y el 5G en la conenda tecnológica entre China y Estados Unidos
En enero de 2020, el embajador argentino en China durante el go-
bierno precedente de M. Macri, Diego Guelar, aseguró en declaraciones
al diario La Nación que el país debería profundizar sus relaciones con
China, y pensar en la introducción de la tecnología 5G, aún a riesgo de
que esto genere el rechazo de Estados Unidos: “Brasil ya ha comunicado
que licitará la infraestructura 5G en 2020 y que convocará a China. A mi
juicio, nosotros debemos hacer lo mismo” (SORIA, 2020).
Ese mismo día, la Embajada Estadounidense en Argentina volvió
a publicar en su cuenta de Twitter una advertencia
12
frente al avance
de la tecnología de 5G de la mano de China, difundiendo un enlace de
otro artículo de Share America, esta vez titulado “Trabajar juntos para
un futuro seguro de la red 5G”, de similares líneas argumentales que
el anterior, donde se señalaba que “El Partido Comunista Chino utiliza
la tecnología para controlar y encarcelar a disidentes, activistas y mino-
rías”, y que por lo tanto, los países de todo el mundo necesitan unirse
para que la tecnología 5G, garantice los derechos y las libertades de
todos los ciudadanos (SHARE.AMERICA, 2019b). Aunque la Embajada
desmintió que la publicación de esos tweets haya sido una respuesta a las
declaraciones de Guelar, constituyen toda una denición de la opinión
estadounidense con respecto a los eventuales planes que el gobierno
argentino tenga en cuanto a la introducción de la tecnología 5G de la
mano de Huawei.
Poco después, el diario Infobae, uno de los periódicos en línea
más visitados, publicó una extensa nota donde calicó a Huawei de all
del régimen comunista, y armó que de imponer su red 5G en Améri-
ca Latina, China podría controlar “los documentos, comunicaciones,
archivos, geolocalización y demás elementos sensibles” de todos los la-
tinoamericanos. Asimismo, arma sin dar precisiones, que las negocia-
ciones para que Huawei instale 5G en Argentina ya están en marcha,
aunque serán anunciadas luego de la rma del acuerdo con el FMI (IN-
FOBAE, 2020).
Por lo tanto, desde nes del año 2019, de manera simultánea con
lo que sucedía en otras partes del mundo, se produjo en Argentina una
fuerte avanzada contra Huawei y la posibilidad de que participe en el
despliegue de la red 5G. Los protagonistas de esta arremetida fueron la
Embajada de Estados Unidos junto a los diarios más importantes, repre-
sentativos de los intereses de los sectores económicos más concentrados.
Estos últimos, le recordaban al gobierno argentino el peligro de acercarse
a China y contrariar a los Estados Unidos en medio de la renegociación
de la deuda externa.
Hasta el momento, el gobierno nacional no se ha pronunciado al
respecto y el tema de la tecnología 5G no aparece en la agenda pública,
desplazada por otras prioridades como la reestructuración de la deuda
argentina y el combate al covid-19. De todas maneras, más temprano que
tarde, las organizaciones, empresarios y la dirigencia política deberán co-
menzar a evaluar tecnologías y políticas más convenientes, y el Estado
deberá asignar el espectro radioeléctrico, licitarlo y reglamentar el uso
del equipamiento para no afectar la soberanía ni la seguridad nacional
13
.
12. Acceso al tweet en: https://
twitter.com/EmbajadaEEUUarg/sta-
tus/1212756380601503744
13. Los organismos estatales que
tienen competencia sobre esto son la
Jefatura de Gabinete, de quien depende
la Secretaría de Innovación Pública, y la
Subsecretaria de Tecnologías de la In-
formación y las Comunicaciones (TIC). El
marco regulatorio está a cargo del Ente
Nacional de Comunicaciones (Enacom).
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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 9, n. 1, (abr. 2021), p. 94-111
El caso de Brasil
Al igual que en Argentina, las empresas de telecomunicaciones
chinas llevan dos décadas compitiendo en el mercado brasileño, con un
desempeño signicativo. Por ejemplo, en 2006 la mayor operadora de te-
lecomunicaciones móviles de Brasil, Vivo de Telefônica Brasil, seleccionó
a Huawei como su proveedor principal para la instalación de la red de te-
lefonía móvil 2G o GSM (Sistema Global de Comunicaciones Móviles) en
los estados costeros de Brasil, “la mayor red móvil de Sudamérica” (HUS-
LE, 2007, p. 9). Posteriormente, Huawei consolidó su presencia con la ins-
talación de un laboratorio dedicado a la investigación sobre IoT, y una
planta de ensamblajes de celulares en Sao Paulo en 2018, además de parti-
cipar en las pruebas de 5G realizadas por la operadora TIM (de Telecom)
en Florianópolis, durante el año 2019 (BALBO, 2019). En la actualidad, las
4 grandes operadoras, Claro, VIVO, OI y TIM ya hicieron pruebas de red
con Huawei (junto a Nokia y Ericsson), y esta empresa provee cerca de la
mitad de la infraestructura de 4G.
En la Cumbre de los BRICS realizada en Brasilia en noviembre de
2019, los presidentes Jair Bolsonaro y Xi Jinping acordaron que Huawei
competiría para desplegar la red 5G en el país latinoamericano. Esta de-
cisión provocó que Estados Unidos intensicara el lobby contra la even-
tual participación de Huawei a la licitación brasileña, expresando ante
diversas autoridades gubernamentales sus preocupaciones por los cibe-
rataques o el espionaje (DELLA COLETTA; WIZIACK; FERNANDES,
2019). También instalaron dudas sobre la continuidad de la alianza en el
ámbito de la Defensa si las telecomunicaciones usadas por Brasil no eran
seguras
14
. Poco después, a principios de diciembre de 2019, en varios me-
dios nacionales se difundió la noticia de que el gobierno de Trump estaba
evaluando cancelar el acuerdo de la Base de Alcántara si Brasil insistía
en que Huawei participe en la licitación de 5G, una medida de retalia-
ción fundada en el temor estadounidense al posible espionaje chino en
su tecnología espacial
15
(ÁLVARES, 2019). Si bien esta información no fue
conrmada por la Embajada de Estados Unidos en Brasil, su difusión sir-
vió para instalar una alarma en la dirigencia brasileña sobre los posibles
alcances de optar por la tecnología china.
Cabe resaltar en este punto, que hubo diferencias en el Gobierno
Federal de Brasil respecto a la intervención de las empresas chinas en la
provisión de tecnología de 5G. Algunos actores han buscado una alinea-
ción con el gobierno de los Estados Unidos, como Eduardo Bolsonaro,
hijo del presidente, diputado por el estado de Sao Paulo y presidente de la
Comisión de Relaciones Internacionales y Defensa de la Cámara, quien
públicamente ha expresado su oposición a Huawei debido al peligro de
que sus equipamientos sirvieran para el espionaje del comunismo chino.
Sus argumentos fueron acompañados por los del Canciller, Ernesto Araú-
jo (GIELOW, 2020), mientras que el vicepresidente Hamilton Mourao ex-
presó que no había razón para detener las inversiones de Huawei en Bra-
sil, y el Ministro de Ciencia, Tecnología, Innovación y Comunicaciones,
Marcos Pontes, armó que Brasil no aceptará las presiones de Estados
Unidos: “Un buen socio siempre entiende la necesidad del otro. [] Así
14. Es necesario recordar que en agosto
de 2019 Brasil fue designado aliado
preferencial extra-OTAN por el gobierno
de Trump, lo que supone el acceso a
cooperación militar y transferencia de
tecnología estadounidense.
15. El Acuerdo para el uso de la base
de Alcántara permite el lanzamiento de
satélites, misiles y cohetes estadouni-
denses, a cambio de una compensación
monetaria que el Ministerio de Defensa
de Brasil estima en aproximadamente
41 billones de reales por año.
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Sandra Colombo, María Paz López, Nevia Vera Tecnologías emergentes, poderes en competencia y regiones en disputa:
América lana y el 5G en la conenda tecnológica entre China y Estados Unidos
como Brasil no hace demandas con respecto a los negocios que Estados
Unidos hace con China y si éstos afectan o no nuestros agronegocios”
(VIOTTI; PREISSLER, 2020).
Pero los garrotes también van seguidos de zanahorias. En marzo de
2020 Brasil y Estados Unidos rmaron un Acuerdo en el área de Defensa
para la concreción de proyectos conjuntos y la obtención de nuevas capa-
cidades militares. El gobierno brasileño espera que este Acuerdo facilite
el acceso de productos de la industria armamentística nacional al merca-
do estadounidense y a otros 28 países miembros de la OTAN (MAZUI;
KRÜGER, 2020). Además, Estados Unidos expresó su apoyo para que Bra-
sil ingrese a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Econó-
mico (OCDE), al tiempo que alentó la participación de Brasil en la Alian-
za América Crece (Growth of the Americas), una propuesta estadounidense
de inversiones en infraestructura (ITAMARATY, 2020) con el objetivo de
promover el crecimiento de las economías y contrarrestar la iniciativa de
la Franja y la Ruta de la Seda en América Latina.
A pesar de que Estados Unidos buscaba el aplazamiento del lla-
mado a licitación del espectro de 5G por dos años, el gobierno de Brasil
nalmente lo anunció para nales del 2020
16
. A principios de febrero, la
Agencia Nacional de Telecomunicaciones de Brasil (ANATEL), aprobó
el llamado a licitación de los correspondientes rangos de frecuencia para
nales del año 2020, ampliando la oferta 3,7 GHz, lo que convierte la
subasta en “la mayor de la historia” (WIZIACK, 2020). Pocos días des-
pués, la Ocina de Seguridad Institucional (GSI) publicó la Instrucción
Normativa en la que se citan los requisitos de seguridad cibernética que
serán exigidos a los proveedores de las redes 5G, sin la imposición de
vetos por el momento.
Pero como ha sido señalado, las presiones para excluir a Huawei
de la infraestructura y la tecnología de la red 5G, implica mucho más
que una preocupación por la seguridad y el peligro de espionaje, pues
en última instancia, está en disputa un mercado de más de 200 millones
de habitantes, y la posibilidad de reforzar la supremacía de Washington
en la región.
Reflexiones finales
El sistema internacional atraviesa una confrontación geopolíti-
ca enmarcada en una transición de poder. La RPCh se ha posicionado
como un competidor de Estados Unidos en los ámbitos ideológico, eco-
nómico, militar y tecnológico, y ha erosionado la hegemonía estadou-
nidense sobre América Latina. Uno de los ámbitos donde estos países
disputan poder, es el de las tecnologías emergentes entre las cuales se
encuentra la 5G.
Con las medidas de restricción impuestas de manera unilateral
a Huawei, y las acusaciones de espionaje, los Estados Unidos intentan
frenar la primacía tecnológica de la RPCh para posibilitar el avance
de las empresas occidentales. En tanto Estados Unidos avasalla el or-
den liberal con políticas proteccionistas y sanciones unilaterales ins-
talando la posibilidad de la reedición de las esferas de influencia esta
16. El diario Folha de Sao Paulo,
afirmaba que fabricantes interna-
cionales de equipamiento, como la
finlandesa Nokia en alianza con Estados
Unidos, presionaban a Brasil para una
postergación del llamado a licitación
con el objetivo de “refinar su tecnología
e intentar ser competitiva frente a la
china Huawei” (WIZIACK, 2020)
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estudos internacionais • Belo Horizonte, ISSN 2317-773X, v. 9, n. 1, (abr. 2021), p. 94-111
vez en el ámbito tecnológico, Huawei se ha convertido en la empre-
sa que más contratos ha firmado para desplegar la tecnología 5G en
el mundo. En los gobiernos que han permitido la participación de la
empresa, subyace la idea de que Estados Unidos instala la acusación
contra Huawei para desplazarla de los mercados, y tienen la certeza
de que esta empresa ofrece la tecnología más competitiva y el mejor
financiamiento.
Ante este escenario, los países latinoamericanos se enfrentan a una
encrucijada. Los Estados de la región no pueden quedar inmersos en una
guerra fría tecnológica que los obligue a un alineamiento con alguna de
las potencias. Si esto ocurriera, la decisión de aceptar a Huawei o bloquear
su participación, tendría implicancias no sólo tecnológicas, sino que per-
judicará su inserción internacional futura, disminuyendo sus márgenes
de autonomía, y afectando las posibilidades de inversión, sus exportacio-
nes y su crecimiento.
Ahora bien, a pesar de su relevancia el tema 5G no aparece en las
agendas de los gobiernos ni en las organizaciones regionales. La región
debería al menos establecer canales de dlogo sobre las implicancias tec-
nogicas de la disputa de poder existente en el caso de la 5G, pero fun-
damentalmente debería insistir en establecer un enfoque multilateral de
regulaciones globales de estándares tecnológicos y de seguridad que pro-
teja el tratamiento de datos y el uso de la información, tanto en el núcleo
como en las periferias del sistema, para que ninguna potencia se arrogue
la función de gendarme global de la seguridad cibernética.
Asimismo, países que han sido referentes de la región como Ar-
gentina y Brasil, deberían establecer estrategias comunes para enfren-
tar la problemática de la 5G y la creciente presión estadounidense, y
cooperar para evitar que una nueva guerra fría avance sobre la región.
Lejos de esto, los gobiernos de Alberto Fernández y Jair Bolsonaro, no
han superado sus diferencias político-ideogicas y sus divergencias en
cuanto a las políticas de inserción internacional, quedando absorbidos
por un clima de recelos y desconfianza mutuos. Si bien el tema no se
ha instalado en el debate público, rápidamente se han pronunciado
aquellos actores sociales que replican y amplifican el relato estadou-
nidense. Frente a esta situación, y ante el retraso momenneo del
proceso de despliegue de la nueva red 5G debido a la pandemia, es
necesario insistir en la necesidad de prestigiar las instancias multila-
terales regionales y la cooperación política que ambos países supieron
construir a lo largo de décadas, para avanzar en una fundamentación
normativa y política en base a intereses comunes; y plantear temas
más de fondo como por ejemplo, si con la nueva tecnología se profun-
dizan las desigualdades existentes, cl es el impacto ambiental que
genera, o si promueve o detiene el desarrollo de capacidades tecno-
gicas nacionales.
Con las restricciones y la prepotencia demostrada contra Huawei,
Estados Unidos muestra su fragilidad económica. El rey ha quedado des-
nudo para quien quiera verlo. Los países de la región ¿seguirán alabando
su traje?
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Sandra Colombo, María Paz López, Nevia Vera Tecnologías emergentes, poderes en competencia y regiones en disputa:
América lana y el 5G en la conenda tecnológica entre China y Estados Unidos
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